Por Otto Martín Wolf

Claro que todos nos pusimos tristes, la esperanza de ir a otro mundial es -quizá- la única alegría que disfrutamos todos juntos. Partidos políticos, diferentes religiones, pobres y ricos, idiotas e inteligentes, honrados y pillos y hasta hombres y mujeres.
En el caso de las mujeres si bien es cierto hay aficionadas, la verdad es que hay muchas que lo odian, por diferentes razones. Una de ellas es el marido o compañero sentado todo el día frente al televisor, cerveza y boquitas al lado (también algunos amigotes) que gritan, patalean y censuran cada jugada, a las que sufren esas cosas definitivamente no les gusta mucho.
Pero, aún una tragedia como la que acabamos de sufrir es relativa, hay cosas que nos faltan día a día, asuntos cuya clasificación es más importante y, también mucho más difícil, que un mundial de fútbol o de cualquier otro deporte.
La pobreza extrema en nuestro querido país es del 60.1 %, eso quiere decir que de cada diez personas seis viven en la pobreza, salir de esa clasificación desde luego que es más importante que clasificar al mundial. La miseria extrema es del 38.3%, salir de esa es más difícil y mucho más necesario.
Esas cifras están actualizadas hasta septiembre de este año, de acuerdo a una fuente nueva y generalmente bien informada: Inteligencia Artificial. ¿Cuánto invertimos como país para tratar de clasificar a los mundiales? También IA nos dice que cada intentona cuesta aproximadamente unos $20 millones.
Habrá otras cosas más importantes para nuestro desarrollo a las que deberíamos dedicar semejante esfuerzo económico y, además, brindar alegría al pueblo? Desde luego! Hay muchas.
La clasificación de los Servicios Médicos Públicos en Honduras es baja y deficiente, caracterizada por un sistema fragmentado, precario y con un bajo nivel de financiamiento.
La mayoría del gasto en salud proviene del desembolso directo de los hogares. Si tenemos un 60% de pobreza y un 38% de miseria extrema, es horrible y doloroso pensar en cómo le harán con el asunto de salud los que, desgraciadamente, están entre esas clasificaciones. Otra actividad en la que casi clasificamos en primer lugar es el desempleo (significando esto de atrás para adelante o de abajo hacia arriba).
Nuestro lugar es el segundo en Centroamérica. La fuente es la misma y bastante confiable en estos casos: IA Otra mala clasificación de Honduras: Nuestra red vial está clasificada muy por debajo del promedio de Centroamérica, apenas un 24% de toda la red está pavimentada, el resto es de “material” o tierra.
Debo aclarar que busqué el dato referencial para todas estas cosas en relación a la CONCACAF, para que la comparación fuera directa con el fútbol y las naciones que participaron en la reciente rasurada que le dieron a toda Centroamérica, pero sólo funciona para el fútbol FIFA.
Hay algo en lo que también estamos clasificados muy alto (de nuevo, muy alto realmente significa malo) y es en homicidios. Aquí tenemos 27.2 por cada 100 mil habitantes. Estamos en primer lugar en relación a Centroamérica y uno de los más altos en el mundo (sin contar las áreas en guerra), hablamos de crímenes “normales”.
En América Latina el promedio es de 20%, nosotros estamos en segundo lugar en esa clasificación. Espero que a este punto del artículo algunos hayan comprendido que lo de la no clasificación al mundial si bien es importante, esa importancia es relativa referente a otras actividades en las cuales clasificamos pero, hacerlo demuestra más bien lo mal que estamos.
Costo de la vida: Clasificamos en primer lugar en Centroamérica, los ingresos medios no cubren las necesidades básicas, nuestra posición a nivel mundial es en el lugar 108 de 197 países (todos los cuales participan en las eliminatorias para los mundiales de fútbol). La canasta básica nos da una clasificación del primer lugar (la más costosa) de Centroamérica.
En prostitución no hay datos muy confiables respecto a nuestra clasificación en la región. IA dice, muy lógicamente, que semejante actividad está relacionada don desempleo, pobreza y falta de seguridad que permite el tráfico de personas, muy relacionado con la prostitución.
Algo en lo que no estamos tan mal es en alcoholismo, el promedio anual por persona es de 3.2 litros, ahí estamos más abajo que la mayoría de Latinoamérica, es una clasificación buena. En el empleo infantil clasificamos horrible, se estima que hay más de 225 mil niños y adolescentes entre 5 y 17 años que se ven obligados a trabajar, especialmente en áreas rurales.
Finalmente en el área de felicidad: Clasificamos en la posición No. 63 en el mundo y la última en Centroamérica, eso habla por todo. La no Clasificación al Mundial? Una buena razón para buscar mejorar en otras áreas todos los días, no cada cuatro años.



