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martes, julio 14, 2026

Dese una segunda oportunidad; o bien una tercera

Por Enrique Zaldivar

No vuelven a contratar. Es política de muchas empresas. No hay segundo intento. En muchas situaciones, poco entendible. Pero he podido observar en muchos casos que una política tan estricta también tiene su razón de ser. “El que se fue, se fue” me decía mi ex jefe, en la empresa que laboré por quince años. Parte de los argumentos que me parecen válidos es que las personas en el fondo no cambian.

Salvo que ellos genuinamente deseen hacer un cambio. Lo otro, son opciones de que, si pueden volver, si es en un puesto diferente, o mayor. Algo que me parece sensato pues, la gente cambia, crece, madura y en algunas áreas si puede desarrollarse. Aunque a veces en la vida no podemos tener una política tan estricta sobre ese tema. Me refiero, hablando de futbol, hemos visto como grandes equipos contratan un técnico por segunda vez. O bien un presidente que tuvo un periodo, sale y regresa por una nueva etapa.

¿Qué hay de usted? Muchas veces con quienes somos más estrictos es con nosotros mismos. Y si a la primera no somos capaces de algo, allí nomás paramos. El hecho de ser muchas veces tan duros con nosotros es lo que limita nuestra grandeza. Una vez y ya. Mientras Alva Edison entre mil y tres mil intentos fallidos antes de lograr crear la bombilla. El mismo Henry Ford, vio crear y quebrar cinco empresas antes de llegar a la que ya todos conocemos.

Yo creo que hoy día tanto la familia, como los amigos nos hubiera dicho deja de insistir con eso ya. El famoso coronel Sanders, recibió más de mil rechazos de diferentes restaurantes cuando intento vender su receta de pollo frito. Qué decir del mismísimo Walt Disney, que observó quebrar su primer estudio. Y le tocó ser estafado antes de iniciar su imperio de entretenimiento.

Menciono todos esto, después de que un admirado Gerente Comercial, en una presentación a su equipo, mostraba ejemplos de perseverancia y de cómo personas de diferente rubro, lo había logrado. Y todos repetían la misma fórmula. Intentar, intentar, intentar. Desde actores de cine, hasta deportistas de diferentes áreas, hasta un departamento de ventas. Lo bueno cuesta, y hay que intentarlo hasta lograrlo.

Pero el centro de todo ello, es que usted mismo pueda darse una nueva oportunidad. Que se de permiso de intentarlo y porque no de fallar. La diferencia pasa en que, si vamos aprendiendo en el proceso, si en cada derrota hay una lección, no lo podemos llamar fracaso, sino entrenamiento. Por esa falta de perdón a nosotros mismos, es que hemos sepultado nuestros sueños de niñez. Ya no queremos intentarlo.

Piense en todo aquello que le daría realización. Y en cuál área. Laboral, relacional, financiera, deportiva. ¿Por qué tiró la toalla? En lo personal, me cuesta perseverar, pero es que así es. ¡Cuesta! Sin embargo, hay muchas cosas que, si he podido alcanzar, y muchas otras, que las tengo en reposo. ¡Pero lo intentaré! Que un negocio no funcione. Que una venta no se cierre. Que una relación haya fallado. Que un intento no se haya podio no debe marcar quien usted es. El atleta Michael Jordan aceptó que él se construyó sobre el fracaso. Perdió cerca de 300 partidos. Y falló cerca de nueve mil tiros a cesta. Pero se dio permiso de intentarlo una vez más. Cuando vemos alguien, con la mejor actitud, entusiasmo y sonrisa intentando algo una y otra vez, muy dentro de nosotros sabemos que es cuestión de tiempo, pero lo va a lograr.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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