Por Emy James (SICÓLOGA)

Sí, continuamos disfrutando del fútbol de primera categoría que nos están ofreciendo partido a partido estas selecciones mundialistas. Según las estadísticas, un poco más de 5 millones de personas han asistido a los encuentros en los diferentes estadios de los tres países anfitriones. Por cierto, es bastante irónico y triste a la vez que ellos, los tres anfitriones de esta tan espectacular fiesta, hayan quedado fuera de ella.
Estados Unidos despachado en Washington por Bélgica, Canadá por Marruecos y México que fue eliminado por Inglaterra en el mismísimo Estadio Azteca. Por fortuna, en este evento los invitados (incluso esos que “botaron” a sus anfitriones) pueden quedarse hasta el final.
Pero siguiendo con los números reportados hasta hoy, más de 54 millones de terrestres siguen esta celebración que al parecer está rompiendo todos los récords de audiencia global, impresionante. Como impresionante es el desempeño que hasta ahora ha mostrado Marruecos y ya desde hace varios años que se ha convertidos en la revelación.
Ya ve usted que en los mundiales como en la vida nos vamos a encontrar con alguien (en este caso una selección) que sorprende a todos por lo lejos que llega en la competición y otro que, por el contrario, se queda en el camino demasiado pronto en contra de todos los pronósticos que la tenían como una buena candidata para el título, decepcionando a muchos, en este caso Alemania y Brasil. Y Portugal que no se queda atrás como ejemplo, aunque sí en la competencia, dejando muy desilusionados a sus fieles seguidores en el mundo entero.
No cabe duda de que es muy raro ver a un hombre llorar, todos sabemos que desde niños se les prohíbe mostrar sus sentimientos, pero en estos días y luego de cada derrota, lo más normal es ver futbolistas ya sea tendidos en el pasto, en las bancas o abrazados a sus compañeros, llorando a rienda suelta sin el mínimo pudor, lo cual resulta conmovedor, debo decir.
Algo que cabe resaltar es la gran afluencia de jugadores de color en casi todos estos equipos mundialistas, equipos a los que hace algunas décadas atrás, jamás los hubiéramos podido imaginar con ellos militando entre sus filas. Tal es el caso hace algunos años, del alemán Jerome Boateng, ahora mismo del suizo Breel Embolo (quien por cierto nació en San Valentín como la que escribe ahora mismo), del sueco Alexander Isak, el caso del inglés Jude Bellingham o el colombiano nacionalizado mexicano, Julián Quiñones. Por mencionar unos pocos. Todos ellos referentes de sus equipos y sus selecciones y con orígenes africanos, como todos los que llevamos si quiera una gota de sangre negra en las venas. Aunque si le preguntáramos a Darwin este dato podría extenderse.
Total, que esta diversidad no solo refleja me parece a mí, el triunfo de la sensatez sobre el prejuicio, de la tolerancia sobre la discriminación, sino que también ha derivado en un fútbol con mucha alma, y es que todos ellos, los mencionados anteriormente, juegan de una manera entregada y espectacular.
Por todo lo anterior y más, seguiremos en modo mundial, observando con emoción el desempeño de las selecciones que hasta ahora han quedado (aún si nuestra favorita ya no está) y en lo personal, esperando que, entre Bélgica, Francia o Suiza, se encuentre el próximo campeón, que así sea!



