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martes, julio 7, 2026

El sentido menos usado en el Neuromarketing

Por Enrique Zaldivar

Nuestro cerebro recibe impulsos de nuestros sentidos. De los cuales tenemos cinco. La vista, el olfato, oído y tacto. Cada uno de ellos de manera separa o unida envían neurotransmisores al cerebro que le indican sensaciones. Los más usados hoy en día, sobre todo en el marketing es lo visual y auditivo. Todos los videos que vemos hoy día en redes sociales saturan nuestra mente con diferentes emociones, sin embargo, poco o nada de ello lo retiene. ¡Es demasiado!

Pero los sentidos son cinco. ¿Qué hay de los otros tres? Vayamos paso a paso. El sentido del gusto es uno de los que más conectan al cerebro. Todos recordamos la película de Disney – Pixar llamada “Rattatouille” de un ratoncito chef. El resumen es que cuando el crítico visita el restaurante para evaluar y prueba dicho platillo, su mente lo transporta a la niñez, porque estaba preparado justo, como lo preparaba seguramente mamá.

Todos tenemos comidas o platillos que nos recuerdan algo. Lo mismo ocurre con los productos. La gran ventaja de las marcas globalizadas como las gaseosas es que saben igual en cada rincón del mundo. ¡Se imagina que cada país tuviera una receta! El sentido gustativo nos indicaría o nos recordaría de cada país con solo probarlo. La ventaja es al revés usted puede pedir su gaseosa en cualquier rincón del mundo y le va a saber igual. ¡Y eso lo amamos!

De este principio es que nacen las franquicias. ¡Vea lo importante que son nuestros sentidos y la conexión neurológica! Si a usted le dicen pizza estilo Nueva York, sin duda puede sentirlo en su paladar. Si yo le menciono “Carne asada” Su mente recordará la versión que más le agrade a usted.

De aquí que las degustaciones de productos nuevos son tan importantes, pues el sabor debe ser lo suficientemente bueno como para engancharse al producto. Y si logró conectar, agárrese que será inolvidable.

Lo mismo pasa con el sentido del olfato. Hay perfumes inolvidables ¿Verdad? Y sobre todo que asociamos con la persona que lo está usando. Qué buena impresión deja alguien que huele bien. Y de verdad que el olfato es nuestra primera barrera sensitiva para detectar el estado de algún alimento. Si no sirve de entrada le sentimos un “Mal Olor” pero hablando de cosas que huelan ricas. ¿Qué hay del olor a pan recién hecho? Verdad que es increíble. Pues bien, por eso muchos supermercados han optado por hacer su propio pan.

Porque ese olor despierta hambre. Y los compradores mientras transitan allí, eso les despierta un gran apetito. Los olores sin duda son importantes para dar sensaciones de paz, como cuando llega a la naturaleza, o bien de alerta, cosa que pasa cuando olemos a algo quemado sobre todo si es un lugar con cables y electrónicos. Una vez un cliente tenía una tienda en cuya entrada vendía inciensos.

¡Qué grato olor se sentía! Solo por el hecho que los tuviera allí, ahora los puso en todas sus diferentes tiendas, por la conexión que hace al entrar en la mente ese olor.

Ahora bien, solo nos queda un sentido. El del tacto, el sentido que menos se activa para vender, pero que también conecta con nuestro cerebro.

El sentir una textura con la piel puede marcar un recuerdo fuerte en nosotros. Cuando hizo la prueba de manejo y sintió el olor a nuevo, pero puso su mano en el asiento de cuero. Cuando compra un par de tenis y lo primero que hace es tenerlos en la mano y ver su tela. ¡Haga cosas que se toquen! Que se sientan y verá como compran más.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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