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viernes, julio 3, 2026

Trabajar no deberia doler: el reto de las empresas de hoy (Parte 2)

Por Irazema Ramos

Muchas empresas venden la idea o tienen la filosofía de que son una familia, pero lastimosamente manejan un entorno disfuncional. Un adulto promedio pasa alrededor de un tercio de su vida trabajando. Esto convierte al entorno laboral en uno de los principales escenarios de influencia sobre la salud mental. Sin embargo, una encuesta internacional realizada por la Fundación Mundial de la Felicidad, en colaboración con Happyforce y la Universidad de Málaga, que analizó la percepción de bienestar de miles de trabajadores en distintos países, reflejo que solo el 48% de los trabajadores afirma sentirse bien en su empleo, a pesar de que el 98% considera que debería sentir cierto grado de felicidad o alta satisfacción laboral. Más del 68% de los trabajadores reporta niveles de estrés crónico asociados a su entorno laboral, lo que no solo afecta su bienestar individual, sino también su desempeño y calidad de vida.

Este desajuste revela que muchas organizaciones aún no han integrado plenamente el bienestar como parte de su cultura. Y cuando esto ocurre, las consecuencias no se limitan a lo personal, se traducen en desgaste emocional, baja motivación, conflictos internos y disminución del rendimiento. Hay suficiente evidencia, que nos ayuda a identificar los beneficios organizacionales al invertir en el bienestar de los colaboradores, no es únicamente una acción ética, o de responsabilidad social, es también una decisión estratégica con impacto medible. Empresas consultoras de clima laboral y analítica de RRHH, como Gallup (estudios de engagement global) y Deloitte Human Capital Trends encuentran en sus resultados que las empresas que priorizan el bienestar del empleado, presentan un 33% más compromiso laboral y 21% menos rotación de personal, reducción de hasta 29% en el absentismo por salud mental, se da también un incrementos en productividad reportados por el 99% de directores de RRHH, mejora del rendimiento global y del clima organizacional, lo que impacta directamente en resultados financieros.  A nivel macro, organismos internacionales señalan que las empresas que implementan políticas de bienestar pueden reducir la rotación hasta en un 25% y aumentar la productividad entre un 2% y un 5% anual.

Estos datos evidencian algo fundamental, cuidar a las personas no es un gasto, es una inversión con retorno tangible. Muchas empresas están marcando el camino, cada vez más organizaciones líderes están integrando el bienestar como parte de su cultura corporativa. Aunque los enfoques varían, comparten un principio común: entender que el rendimiento sostenible depende del equilibrio humano. Algunas prácticas destacadas incluyen, programas de salud mental y apoyo emocional, flexibilidad laboral y modelos híbridos, iniciativas de descanso y calidad del sueño, espacios de desarrollo personal y profesional, en artículos siguientes desarrollando más este tema. Pero antes quiero dar a entender que es fundamental reconocer que una empresa no crece de manera potencial, cuando exige más, sino cuando cuida mejor de los suyos. De poco sirve, tener una empresa entre comillas “fuerte”, con personas emocionalmente inestables o rotas y lo mas importante para cerrar y abrir el articulo siguiente: “El lugar donde una persona trabaja también debería ser el lugar donde se cuida.”

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