Por Enrique Zaldivar

Octubre es un mes especial, por muchos aspectos. En el ámbito comercial, es el inicio del cierre de año y desde ya los comercios se preparan para la Navidad. Así mismo, recién venimos de disfrutar del feriado Morazánico, donde disfrutamos de unos días de descanso para recargar.
Pero también este es el mes donde se despliega todo lo que es el mes de la prevención del cáncer de seno. O el “Mes rosa” como lo conocemos también.
Existe una sinergia de las empresas, por despertar conciencia, a través de campañas, actividades, recaudación de fondos para mamografías, tomándola como una causa social que despierte conciencia en la necesidad de las mujeres mayores de treinta años, de chequearse sus senos, para detectar de manera temprana, el posible cáncer de seno.
Casi treinta años de trabajar en campañas, me ha permitido ver de todo. Conceptos, caminatas, lo comprometidas que son muchas mujeres para unirse a favor de la causa y conocer cualquier cantidad de guerreras que siguen en la lucha para las mujeres entiendan lo urgente y necesario que es llevar un control sobre ello.
Hay dos cosas que quiero destacar en cuanto a mensajes, que han marcado mi vida y espero que, al leerlo, también le lleve a la acción. Lo primero, todos sufrimos el cáncer de seno.
Me refiero, cuando alguien en la familia se le detecta, prácticamente toda la familia se ve involucrada en el proceso. Piénselo ¿Acaso usted no se ha dado cuenta de un familiar o de una amistad cercana que le hayan detectado este mal? Conozco muchos hombres responsables que les toca ser el soporte, mientras sus esposas o madres les toca librar la batalla de quimios, medicamentos, desvelos, desgaste físico y ni hablar del emocional.
Siempre que tengo contacto con las damas que organizan estas actividades es tremendo escuchar cuando dicen que tal persona, perdió la batalla. Muchos de ellas son esposas, hermanas, amigas, madres de familia, que por diferentes motivos, la batalla del cáncer las hizo partir.
Los sentimientos de impotencia, de enojo, de resignación, después de haber orado con esas personas, de haberles derramado toda la esperanza que hay en uno, sencillamente, no se pudo. Una luz se apaga en medio nuestro, porque el cáncer de seno es real.
Lo segundo que me ha marcado, es que el peor enemigo ante esta batalla es el temor. El temor a dar positivo. El temor que lleva a dejarlo para más tarde, cuando ya es tarde, o el temor de mejor no querer saber el resultado de ello, prefiriendo vivir en negación.
Todo mi respeto y admiración por ello, para esas mujeres e incluyo a hombres que apoyan estas mujeres que siempre están activas en este mes. Para mí la respuesta a este temor, es la esperanza.
Y muchas mujeres que lo han logrado, que han vencido el cáncer se vuelven embajadoras de la esperanza. Y me encanta que lo hagan, porque el conocimiento es el primer paso para vencer cualquier cosa. Las mujeres hoy en día deben saber que si detecta temprano hay mucha esperanza.
Y aun si se detecta, hay personal médico, radiólogos, enfermeras, guerreros de oración y familiares dispuestos a dar la gran batalla por usted. A cada mujer valiente que año con año se realizan su examen ¡Mis respetos!
Al igual que a esas guerreras valientes que son testimonio de fe, y a las empresas y organizaciones que dicen presente ¡No bajen los brazos! Que están logrando conciencia, pero ahora, debemos vencer el temor. Sigamos educando, sigamos creyendo y sigamos apoyando en este mes, esta gran causa.



