Por Enrique Zaldivar

Entiéndase basura a lo que es desperdicio. A lo que consideramos que ya no sirve más. Un desecho que tiramos, por saber que no será más útil.
Seguramente usted ha hecho el ejercicio de limpiar las fotografías que ya no utiliza o no le agradan de su celular y pasarlo al basurero. Es algo que toma tiempo. Es algo que hay que tener criterio. Es algo que también le libera espacio y le da oportunidad de almacenar cosas nuevas.
“Ya no hay más espacio” nos suele decir el celular, cuando ya no podemos almacenar el carrete de fotos que hemos guardado. ¿Ha sentido que muchas veces su vida le dice “No hay más espacio”? ¡Ya no podemos almacenar más basura de la que hemos acumulado! Y es hora de descargar.
Se habla que nuestra ciudad está inundada de basura. Pero eso seguro se resuelve. ¡Tienen que! ¿Pero que hay de lo que hay en nuestro interior? Eso que cargamos y es notorio. Como el rencor que siempre nos conduce a raíces de amargura. Hay gente que durante su caminar anda cargando todavía todas las cosas que le realizaron en espera de un día desquitárselas. El asunto es que pueda que ese día nunca llegue. La persona en cuestión se le haya olvidado ya. ¡Y uno sigue acumulando rencor! Hasta cauterizar el corazón y volverse un amargado. El rencor es basura, ¡Tírela!
Los celos, sin duda es un cáncer. Vivir comparándonos con los demás no sólo nos desanima, sino que nos roba la paz. ¡Porque nunca estaremos contento con lo que tengamos! Siempre estaremos viendo quien tiene más de lo que hemos logrado y comenzaremos a transar nuestra felicidad a cambio de lograr lo que el otro tiene, hasta el fin de los días. Aprendamos a alegrarnos de lo bien que le pueda ir a otro. Aprendamos a perder, sabiendo que ya llegará nuestro turno de ganar.
Así mismo, otra de esas cargas innecesarias y silenciosas es el “Hubiera” Si tan sólo hubiera nacido en Europa. Si tan sólo hubiera tenido dos doctorados. Si hubiera nacido en cuna de oro. Vivimos anhelando cosas que están totalmente ajenas a nuestro control, a nuestras circunstancias y viviremos despreciando lo que tenemos. La fuente de la felicidad se llama gratitud. Y debemos practicarla. ¡Esforzarnos por practicarla! Pues en una época donde constantemente nos dicen “Te lo mereces” y reclamamos por todo, mucho de la gratitud pueda que se esté perdiendo.
Otra de las cargas que debe revisar, son las personas alrededor suyo. ¡Si, hay que revisarlas! Y sin ánimo de ofender a más de alguna, la verdad es que terminan siendo también basuras. Innecesarias. Inservibles. Y las seguimos llevando de acá para allá, esperando algún día cambien. Algún día nos valoren. Algún día tomen la iniciativa y hagan algo por nosotros. Y la espera de ello, sin duda seca el corazón, es por ello que así como usted hace cuando borra las fotos que no le agradan ya de su celular. ¡Hágalo hasta con las personas! Una casa limpia es una casa sin basura. Y esta casa libre de basura, debe ser nuestra mente. Nuestros pensamientos.
¡Haga ese tipo de limpieza! Dé tiempo de decidir que cosas deben ir ya al basurero, pues están podridas e inservibles. Y tome un nuevo aire. Mente limpia. Alma limpia. ¡Libre de impurezas! Decimos cuando algo está limpio. Y así debe ser nuestro diario vivir. Dese a esa tarea, de revisar y clasificar y sobre todas las cosas, cuando detecte que está cargando basura ¡Póngala en su lugar!



