Por Otto Martín Wolf

Nadie sabrá nunca quién fue ese ingenioso inventor a quien se le ocurrió unir dos cuchillos con un pivote y dar paso a las tijeras. Las primeras aparecieron en Mesopotamia hace unos tres o cuatro mil años. Mucho tiempo después, en el año cien de nuestra era, los romanos crearon el diseño moderno y, finalmente, un hombre llamado Robert Hinchliffe fue el primero en producirlas en masa allá por 1761.
Quién habrá sido ese ingenioso inventor de algo tan útil y cuyo diseño realmente no ha cambiado con el paso del tiempo. Quizá se ha modernizado haciendo su presentación más comercial, pero en realidad es la misma de siempre. Una versión del mismo del mismo principio es el cortauñas, dos navajas filosas unidas por un pin que hace palanca, cuyos orígenes se remontan a la antigua China durante la Dinastía Ming.
Las versiones modernas fueron patentadas en 1881 en los Estados Unidos por Eugene Helm y Celestin Matz. Todo les salió muy bien a ellos, excepto el mercadeo ya que pudieron haberlo bautizado e inmortalizado con su nombre, tal y como sucedió con la hoja de afeitar que es casi mundialmente conocida como Gillette, apellido de su diseñador y primer comercializador en grande.
Pero sí sabemos que el inventor de la pajilla moderna fue un hombre llamado Marvin Stone quien perfeccionó el carrizo muy utilizado con los mismos propósitos desde la antigüedad, también de un autor desconocido perdido en la oscuridad de un pasado que se remonta a los Sumerios, cuando versiones de oro y plata eran utilizadas para beber cerveza, hace unos siete mil años.
Por cierto, nadie sabe quién inventó la cerveza aunque conocemos que su origen se remonta a un descubrimiento accidental -también en Mesopotamia y hace también siete mil años. Los primeros registros indican que surgió de una mezcla de granos de cereal y agua que se fermentan de manera natural, alguien lo encontró, lo bebió, le gustó y listo! Con el tiempo se desarrollaron recetas por todas partes convirtiéndose en la bebida más popular del mundo actualmente, sólo superada por el agua y seguida (no muy cerca) por el café.
Y quién dió con la receta que finalmente produjo el café? Aquí sí tenemos un poco más de información. En la Etiopía del siglo IX de nuestra era, un pastor llamado Kaldi descubrió los efectos energizantes al ver que las cabras se ponían más activas tras comer sus bayas. El hombre compartió su descubrimiento con algunos monjes que lo convirtieron en una bebida que les permitía mantenerse despiertos y alerta.
Posteriormente su consumo se extendió a Arabia donde se cultivó y convirtió en bebida popular en las primeras cafeterías. Luego pasó a Persia, Egipto y Turquía y a través de las rutas comerciales llegó a Europa en el siglo XVII y luego a América. Pero no todo fue tan fácil ni sencillo. El paso del fruto cortado en el punto exacto, eliminar la cáscara, puesto a secar, tostar, moler y luego cocinar de nuevo con agua caliente tiene que haber sido tardado, algo de prueba y error y debe haber tomado bastante tiempo.
Y las palomitas de maíz, ¿de dónde vienen y quién las inventó? Realmente nadie las inventó, dicen los textos que son tan antiguas como el cultivo del maíz en Mesoamérica donde hace miles de años las utilizaban como alimento y adorno. Con seguridad fueron producto de un accidente cuando algunos granos de maíz se cocinaron hasta explotar.
Un hombre llamado Charles Cretors inventó la primera máquina comercial en 1885 lo que popularizó su consumo (antes de la aparición del cine). En los años 70 Jim Watkins creó las primeras bolsas para microondas, transformándose en un “snack” global (nunca saben tan bien como las naturales).
En otra área de la ciencia, los principios que llevaron al desarrollo del WIFI fueron inventados y patentados nada menos que por una artista de cine. Aunque realmente el wifi moderno se basa en el trabajo de varios equipos, a menudo se cita a la bella actriz Hedy Lammar como la inventora de la tecnología conocida como “salto de frecuencia” en la década de 1940, precursora del wifi, bluetooth y el GPS.
Y ya que andamos por ahí, es importante conocer que el teclado que se utilizan en todas las computadoras -conocido como QWERTY- fue patentado por Chistopher Latham Sholes y un par de socios en 1868.
La idea era que con ese diseño se evitaría que las teclas de las máquinas de escribir primitivas se trabaran al escribir muy rápido.
Yo, que he pasado una buena parte de mi vida frente a un teclado que aprendí a utilizar “con todos los dedos” a los 10 años, no puedo comprender por qué creyeron que esa disposición evitaría el atasco que, supuestamente provocaría su colocación en orden alfabético, que era lo lógico.
Bueno, termino por hoy con esta sección culturizante, prometo reincidir en un futuro no determinado.



