“AUSPICIOSAMENTE bello –la leída amiga comentando el editorial ¿Poema en prosa?– le quedó”. La ejecutiva alma del periódico: “¡Súper bonito! ¡Me gustó y me puso algo triste también!”. El amigo académico: “Qué agradable es darnos cuenta de que, caminando día a día, LA TRIBUNA ya está rozando el medio siglo”.
“Así como van, con la veracidad y el talento de su equipo de colaboradores, no cabe duda de que van rumbo a su primer centenario”. “Sé que el tiempo pasa y las exigencias serán mayores, pero hoy simplemente quiero desearles un feliz cumpleaños”.
“Muchas gracias por llegar muy de mañanita a mantenernos bien informados”. El amigo paceño: “Gracias por casi cinco décadas de informar con rigor, pasión y compromiso con la verdad. Su labor fortalece la transparencia, la participación ciudadana y el tejido democrático de Honduras”.
“Felicidades Tribunito –mensaje de la mamá de la nena de los cuentos– ya casi el tostón”. La amiga periodista: “Lindo editorial, qué bonita metáfora de las raíces profundas que no se ven, pero están allí en el centro de todo”. “¿He utilizado bien la figura? ¿Es metáfora verdad? Muy bonito hoy me ha llenado de nostalgia; para los que crecimos con el periódico”.
La empresaria amiga: “Muchas felicitaciones por celebrar los 49 años de fundación; ni todas las empresas sobreviven medio siglo”. “Es una lucha diaria que los empresarios enfrentamos para seguir contribuyendo con empleos, impuestos y generando riqueza”. “Hay muchos que no entienden de qué estamos hechos los empresarios”.
La banquera amiga: “Muchas felicidades. ¡Una voluntad al servicio de la Patria! No en vano se llega a 49 años. Enhorabuena por esa labor diaria de informar con la verdad”. El columnista del Think-tank: “Felicidades enormes. Orgullosos de formar parte de la historia. Un abrazo”.
El joven amigo abogado: “Reciba mis más cordiales felicitaciones por el 49 aniversario del prestigioso Diario LA TRIBUNA, considerado por muchos el mejor periódico de la nación”. “Su trayectoria, compromiso con la verdad, profesionalismo y contribución para con la democracia, son un ejemplo y un legado para las futuras generaciones”.
El viejo amigo conductor de un medio de comunicación: “En el aniversario de LA TRIBUNA, gran acontecimiento histórico en nuestro país por su enorme contribución al orden social”. La amiga de los DD.HH.: “Feliz cumpleaños mi amada Tribuna. Quería ser de las primeras que doy gracias en las madrugadas porque existes”. “Nos instruyes y nos informas de generación en generación cada día, pero hoy no pude enviarte Las Mañanitas a las 4:40 am”.
La amiga de las comunicaciones: “Pucha… 49 años se dice fácil, pero cuánto ha tenido que luchar para mantener este medio vivo”. “Ojalá la gente entendiera el verdadero papel de un periódico”. “Yo, como profesional de la comunicación, siento que un periódico no solo informa y entretiene; es mucho más que eso”. “Un periódico nos enseña a analizar, incluso más que muchos medios electrónicos”. “Al ser impreso, nos da la ventaja de leer y releer una nota, de profundizar, de formar criterio”. “Nos permite ser parte de la historia de un país, comprender mejor a la sociedad, guardar recuerdos, y convertirnos en ciudadanos más conscientes y luchadores en pro del bien común”. “No es un medio desechable como los TikTok, que tal vez sean rápidos, pero no siempre veraces ni serios”. “Una noticia en el periódico representa solemnidad: ha sido pensada, trabajada y confirmada”. “Para mí, el periódico siempre será el lord de los medios: el caballero elegante y sabio que transmite conocimiento al ciudadano”. “Felices 49 años de lucha. Muy lindo editorial”.
El amigo fundador del colectivo: “Felicidades en un día tan especial, 9 de diciembre de 1976”. “Su fundador Oscar Flores Midence”. “¿O será Oscar Selva Midence?”.
(¿Y sabes –inquiere el Sisimite–sobre eso del apellido de don Oscar? -Por supuesto –ilustra Winston– eso, si mal no recuerdo, es relato en uno de los libros. El papá de don Oscar era hijo natural del combativo escritor nicaragüense, don Carlos Selva. Desterrado por la dictadura de su país estuvo una temporada viviendo en Honduras. El papá de don Oscar, tomó el apellido de su mamá. El cuento del mismo libro – AURUM– que ya anda circulando, sigue relatando lo que sucedió con su nombre de pila)


