Por Otto Martín Wolf

Cuál es el factor que sin duda va a decidir el rumbo de nuestra civilización en un futuro cercano? Aunque parezca remoto, dentro muy poco tiempo la generación que actualmente se está formando tomará las riendas. Me refiero a los jóvenes (algunos muy jóvenes) cuyo principal medio de información es a través de su celular y su más importante fuente de criterio (noticias, estadísticas, ideas) proviene de grupos cada vez más grandes de Tik Tokers, YouTubers, Idioters etc).
En mi deber de mantenerme actualizado, trato de penetrar en ese ambiente de las nuevas comunicaciones. Las cosas que publican algunos -y que en muchos casos son aceptadas como verdades absolutas por estos jóvenes- están llenas de ignorancia, distorsionando la realidad en busca de “likes” y comentarios.
Este tipo de gente, que han tomado al mundo por sorpresa y que demuestra una gran habilidad en el manejo de las nuevas tecnologías, está entrando en los cerebros de las personas que, como mencioné, muy pronto van a manejar el mundo.
¿Qué va a suceder cuando tomen el mando? ¿Qué rumbo tomará la civilización? Aunque la divulgación masiva e instantánea de ideas es algo muy nuevo, en el pasado, por otros medios no tan extensos, la desinformación no sólo permitió sino que provocó un retroceso que, en muchos casos, hizo que la civilización -o ciertos sectores al menos- entrara en una etapa de oscurantismo de la que algunos países aún no salen.
El mejor ejemplo de esto son los árabes y el idiota que cambió la ciencia por la superstición. Aprendamos del pasado, viajemos en el tiempo al Medio Oriente. Durante los siglos que van desde el 8 hasta el 12 de nuestra era, Bagdad, Damasco, El Cairo y Córdoba fueron centros de conocimiento y adelanto.
Filosofía, medicina, matemáticas, música, astronomía -y las ciencias en general- dominaban el ambiente y llenaban de conocimiento los cerebros. De todas partes jóvenes y adultos viajaban a esos centros de cultura, arte e investigación científica para chapotear en sabiduría; se imagina la maravilla que fue aquello? Pero, desgraciadamente para esos países -y el mundo entero- allá por el siglo 11 surgió un tal Al-Ghazali y algunos otros (influencers de aquella época) que empezaron a ver la ciencia como “cosa del diablo”.
Así como digo; las matemáticas y la cultura en general fueron satanizadas. El avance de la civilización no sólo se detuvo si no que experimentó un retroceso que, en muchos casos, se mantiene y radicaliza aún más en el presente. Los árabes, particularmente aquellos países donde el Islam es la religión mayoritaria, perdieron la oportunidad de ser la mayor potencia dominante de la historia y el mundo entero perdió esa maravillosa oportunidad.
Pensemos: Eran los reyes de la ciencia y el conocimiento, si eso se hubiera combinado con la enorme riqueza que tenían bajo su suelo, el poder intelectual y científico más el dinero del petróleo, hubieran dominado el mundo por mucho tiempo.
Hasta dónde hubiera avanzado la civilización, dónde estaríamos ahora? Ese “influencer”, Al-Ghazali, con una copia del Corán en la mano y un discurso amenazante y convencedor, ofreciendo castigos terribles y el cielo con grandes premios al fanatismo radical, es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir aún en las naciones más adelantadas y cultas.
Eso mismo, quizá sin que la religión tenga un papel tan importante -aunque no se puede descartar – está ocurriendo con la invasión tecnológica que llega con toda facilidad a las mentes en formación. ¿Y quiénes tienen más influencia en la juventud? Algunos idiotas, igual o más ignorantes que sus seguidores, que avanzan con su mensaje encantador y desinformante, ayudados por la Inteligencia Artificial que no tiene filtros para evitar la fabricación de convincentes mensajes llenos de falsedades y su divulgación masiva.
Bellos, entretenidos, creíbles, pero falsos. Estamos en los comienzos de una revolución enorme, es imposible predecir los alcances que tendrá en la humanidad, pero ahí está, creciendo, aumentando, contaminando todo el planeta.
Lo que está sucediendo -pero en sentido inverso y a muchísima más velocidad- es similar a lo que ocurrió con el invento de la imprenta, el cual permitió masificar la cultura, antes restringida a pequeños grupos religiosos que aprovechaban y fomentaban la ignorancia para mantener su dominio sobre las masas.
A otra velocidad -la imprenta- primer medio de comunicación masiva de la historia, ayudó a la divulgación de ideas y pensamientos, lenta pero inexorablemente. En la actualidad las noticias, información y desinformación, avanzan globalmente a la velocidad de la luz; jamás en la historia había existido nada semejante, tan veloz y de masivo cubrimiento.
Está la gente preparada -o al menos consciente- para comprender lo que está ocurriendo? No lo creo, las mentiras, teorías de conspiración y similares, avanzan siempre a mayor velocidad y, lamentablemente, algo hace que sean más creíbles que la realidad.
No es cierto que antes creíamos más al compañerito en la escuela que estaba “más adelantado” que a lo que nos decían nuestros padres y profesores? Eso mismo está ocurriendo, a nivel masivo. ¿Hacia dónde vamos?



