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martes, junio 30, 2026

Honduras en el tablero geopolítico (Segunda parte)

Por Mirna Isabel Rivera

Honduras es una pequeña nación con abundantes recursos naturales, localizada en el centro de América, con un gran potencial para prosperar, pero sigue empobrecida a causa de propios y extraños que se aprovechan de la corrupción para favorecer sus mezquinos intereses.

Es notorio que el país sigue siendo de mucho interés geopolítico para las grandes potencias. Es importante preguntarnos por qué algunos agentes internacionales ventilan ante la opinión pública nacional que los rusos y los chinos son los culpables del sonado caso Honduras Gate y dejan de lado la diplomacia, llegando hasta el punto de enfadarse si se les cuestiona o contradice. Otra paradoja del sistema democrático, quizás.

Si la preocupación por la democracia, el Estado de derecho y la lucha contra el crimen organizado es genuina, deberían aplicarla con sus propios aliados cuando afectan directa o indirectamente la soberanía de Honduras, usando su poder e influencia para incidir en los procesos políticos internos de la nación.

No es fácil vivir en una Banana Republic versión digital. Por eso, la percepción de muchos hondureños es que los intereses geopolíticos pesan más que los intereses democráticos, el bienestar y el desarrollo de las personas que habitan en este bello país.

Como hondureños debemos comprender que nadie vendrá desde afuera a ayudarnos a salir de semejante desorden en el que vivimos: impuestos de guerras, zonas tomadas por el crimen organizado, secuestros, tráfico de drogas y de influencia; nepotismo, abandono de la educación pública y un sistema de salud desbordado, entre otros.

Aspiro a un país que logre salir de la miseria y que no se le hunda aún más participando en guerras y conflictos bélicos que no le atañen. Involucrarse en disputas ajenas solo aumenta el enorme atraso económico y social. Desde el punto de vista humanitario debemos ser solidarios con los pueblos que sufren, empezando por los hondureños.

Las democracias se fortalecen cuando las ideas pueden debatirse libremente. El artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos reconoce que toda persona tiene derecho a la libertad de expresión y a comunicar informaciones e ideas sin injerencia de las autoridades públicas. Ese principio debe aplicarse tanto a quienes ejercen el poder como a quienes lo cuestionan.

Las cooperaciones internacionales que el país requiere deben orientarse prioritariamente a fortalecer la educación y la salud. Lo más sostenible es atraer inversión extranjera pero sin comprometer nuestra soberanía. Sé que en este contexto es mucho pedir, pero es lo correcto.

Mientras tanto, las personas seguirán emigrando de manera irregular y regular, precisamente a países más desarrollados como EE. UU. y los miembros de la Unión Europea.

Honduras corre el riesgo de convertirse nuevamente en un espacio de disputa estratégica, mientras sus problemas estructurales —pobreza, corrupción, debilidad institucional y desigualdad— continúan relegados a un segundo plano.

Desde esa perspectiva, la pregunta es inevitable: ¿el verdadero interés es proteger a Honduras o proteger intereses geopolíticos en Honduras? La historia nos juzgará.

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