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Honduras
jueves, julio 30, 2026

Excepcionales disposiciones contra la fuerza

Por Ernesto Alvarado Reina

Aunque parezca o se juzgue contradictorio, una gran energía o carácter impregnados de capacidad, se deben cultivar con la intensidad del caso, contra todo tipo de violencia que se aprecia en los distintos puntos cardiales de nuestro querido país Honduras.

Toda la ciudadanía debe propugnar o mantener con elevadas porciones o dosis de nacionalismo y de dominante contenido patriótico, sin limitaciones de ninguna naturaleza, el futuro destino de la Nación. Máxime cuando ya se decidió en las urnas el grado de la voluntad, mediante el ejercicio del voto libre, sin nimiedades y con legítima y formal autonomía en un proceso deliberativo celebrado con antelación.

Esa frecuente costumbre de guardar silencio, no abona de ninguna manera al imperio de la democracia funcional y participativa, al contrario, acumula odios consecuentes que se deben evitar con la intención positiva de impedir el sectarismo mezquino, el compadrazgo político que penetran contra la evidente sensibilidad social y de amigable composición.

El valioso imperio de las conquistas populares, tiene que ser concebida como una eficaz afiliación política y una estructura enérgica de las correctas relaciones entre Gobernante y Gobernados. En efecto, el principio de la democracia participativa es un llamado general para mantener el desarrollo integral, fortalecer los lazos de unificación, la estabilidad del Gobierno de Turno y el debido entendimiento de los distintos sectores que conforman la nacionalidad. Hay que disminuir o erradicar el sectarismo mezquino e infecundo, con el objeto de integrar al pueblo a un Plan de Gobierno con absoluta confianza e integración de los diversos como destacados miembros de los desemejantes partidos políticos en verdadera oposición, borrando la odiosa mancha que disgrega o descompone los pueblos. Tenemos la sagrada obligación de lograr un entendimiento y bregar contra las formas o manera de apetecida corrupción, situación irregular o inaudita que tanto daña las apreciadas estructuras de un inestimable poder, por entero. No como un fragmento de unificación general, sino que de manera total y sin restricciones. Hay que realizar excepcionales disposiciones contra la fuerza generada en forma indebida.

El panorama no se presenta halagador o afectuoso, debido a las constantes denuncias de un presunto fraude o estafa electoral. Por tal consideración, las propuestas del Nuevo Gobernante deben de ser orientadas a cumplir con un Plan de Emergencia para sacar al país de la crisis, implementando el apoyo efectivo y general de los medianos y activos empresarios, con la finalidad de tener acceso a un bajo crédito, parar generar una reactivación productiva y nuevas oportunidades de ocupación o empleo a mediano o corto plazo, y con tan valiosa operación de frenar los índices de corrupción y los  crimines o delitos  en cantidades o abundancia imponente o  desorbitada.

En otros términos, la unidad y la simpatía de toda la colectividad hondureña se logran con felicidad, bienandanza y bienestar general, tenemos que proteger los pueblos indígenas luchando también, contra las incomparables acciones contra la generalizada violencia, terror e intimidación que se palpa en todo el margen geográfico nacional.

Todo sea por la Patria, la Paz y la Justicia, ante los razonables reclamos que hace la colectividad hondureña.

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