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jueves, octubre 22, 2026

Era eso o morir

Por Emy James

Es el título de la novela del escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien que está en boca de todos. Al principio los comentarios eran celebraciones por el premio alcanzado en Francia (el Fnac) uno de los más prestigiosos.

Después porque la novela fue nominada a los premios Goncourt y el Renaudot, de los más “top” en cuanto a reconocimientos literarios. Pero luego son las habladurías sobre fraude, las que más resuenan por los momentos. Tanto así que “Era eso o Morir”, ha sido retirada de la candidatura para las antes mencionadas premiaciones, porque acusaciones anónimas en redes sociales, aseguran que el libro fue escrito con inteligencia artificial.

Tras haber sometido la escritura a diversos detectores de IA, no se ha podido llegar a conclusiones exactas ya que mientras unos dicen que no es auténtica, otros dicen que sí lo es.

Mientras tanto Orélien ha salido a la defensa de su obra, asegurando que el primer borrador existe desde 2017, cuando la inteligencia artificial no estaba al alcance del público.

Personalmente no veo por qué una persona que ya escribía poesía antes de salir de su país, que se dedicaba a escribir todo el tiempo tanto en privado como por su carrera periodística en Canadá, necesitaría recurrir al fraude.

Sobre todo cuando la novela narra todas las vicisitudes que el personaje principal debe enfrentar cuando decide huir de Haití, de las amenazas de muerte, hacia Canadá, donde vuelve a descubrir “el derecho a respirar sin miedo”. Vicisitudes que el autor conoce de primera mano.

Tanto Orélien como la editora y su grupo de trabajo, están enfrascados ahora mismo en la lucha por demostrar que están siendo víctimas de calumnias, acusaciones que todavía no se han comprobado.

Nótese que ya hay antecedentes de denuncias similares, de premios removidos por las mismas, para luego reconocer que estas denuncias eran falsas y la devolución del galardón a los autores calumniados.

Esto me trae a la mente lo sucedido hace más de treinta años con el grupo de música entre pop, rap y electrónica, que fue acusado (por el mismo mánager, por el perpetrador de todo, digamos) de fraude.

La gente de mi generación, la mayoría por no decir que toda, conoce la música de Milly Vanilli. Y todos sabemos, por lo tanto, del gran escándalo que rodeó al dueto compuesto por Rob Pilatuis y Fab Morvan. Pero lo que no todos saben es que efectivamente, solo ellos dos fueron los paganos, mientras que Frank Farian y todo el equipo atrás del asunto, salió casi que ileso de todo aquello. Algo que se me hizo muy injusto, sobre todo luego que se diera a conocer el trasfondo de los hechos: Un par de chicos con historia de abandono e indigencia que descubren que tienen talento (y el físico) para el canto y el baile, se “juntan” en discotecas para hacer un poco de dinero, y se vuelven la sensación de la vida nocturna de Munich. Un agente con historial truculento que les hace firmar un contrato en alemán, aprovechándose de la ignorancia del par de jovencitos y de su precaria situación económica. El éxito es vertiginoso, las cosas se salen de control, Rob y Fab “pierden el piso”, y el resto es historia. Solo que, en esta última, no hay reivindicaciones. Solo desprestigio y burla.

Creo que no hay justicia en la historia, ya que mientras que Milly Vanilli que sí que tenían habilidades para lo que hacían, fueron vituperados en el pasado, hoy en día gente con cero talentos musicales, es enaltecida y hasta premiada.

Sinceramente espero que el señor Thélyson Orélien esté diciendo la verdad, por el bien de la literatura, que pueda sostener su postura y que sea fuerte en cuanto a todo lo que se le viene. Desafortunadamente para Rob Pilatus no había vida después de Milli Vanilli. Para él era eso, o morir.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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