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lunes, julio 20, 2026

El sentido de la vida

Por Otto Martín Wolf

No lo busque en los templos, tampoco en los libros, ni siquiera tenga la esperanza de encontrarlo en los nuevos sistemas de Inteligencia Artificial.

El sentido de la vida no reside en la filosofía, tampoco en la lucha diaria por sobrevivir y ni siquiera en contemplar la belleza de los gemelos opuestos; el amanecer y el atardecer.

No lo hallará en la congagiosa primera sonrisa de un niño, en el último adiós de un anciano o en el correr alegre de los ríos hacia el mar.

No se encuentra en ninguna mina de oro o diamantes. No lo hay en la riqueza enorme, esa de cantidades incomprensibles o en la dura miseria que forma parte de la vida de muchos desdichados.

El sentido de la vida no está en la salud o la enfermedad, ni en el sabor dulce, delicioso y empalagante de la miel pura y tampoco en la acidez del limón. No lo hallará en sentirse amado o en prodigar amor.

No existe el sentido de la vida en la balanza de la justicia o en el cuadro donde marcamos nuestro voto. No viaja en las nubes que cambian de forma caprichosamente o en el viento que las empuja y, a veces, despedaza totalmente, como el destino hace con algunos.

No se encuentra en donde los antiguos creían, en el disco del sol que puntualmente sale a saludarnos cada mañana, por toda la eternidad. Ni tampoco piense que se encuentra en el milagro de tener hijos y una descendencia para sangre y nombre.

A veces pareciera, cuando un pajarillo suave e inesperadamente se posa en tu mano, que reside en la comunicación con lindos animales, pero no, tampoco está ahí. No naciste para salvar al planeta de todos o uno de sus males.

No para deshacer entuertos ni luchar contra gigantes disfrazados de molinos de viento, no es ese el sentido de la vida tuya ni de nadie. Milenios atrás, cuando primitivos antepasados nuestros ya habían encontrado la manera de garantizarse una vida más allá de cazar y recolectar, entonces empezó a lanzar preguntas y una de las primeras tiene que haber sido esa; cuál es el sentido de la vida.

Con el tiempo fueron surgiendo respuestas por aquí y por allá; a veces sinceras aunque la mayor parte interesadas y ambiciosas. En la actualidad, como siempre, aparecen contestadores que juran decir la verdad y, de vez en cuando, convencen a algunos, pero no a todos.

La verdad es que nadie, nunca ha contestado la pregunta de una manera total, satisfactoria, final. Todas las respuestas se han quedado cortas siempre y es ahí, precisamente, reside la verdadera respuesta al sentido de la vida; simplemente y la cosa es sencilla: No existe una respuesta para el sentido de la vida, no la busque, no la hay.

No hay un solo sencillo para la vida, pero no desespere! Hay millones, tantos como esos incontables amaneceres, las abundantes hormigas trabajando afanosamente, la cristalina risa de los niños y la ronca pero jovial de algunos ancianos.

El sentido de la vida está en todo y la suma de todas las partes, incluyendo la guerra y el dolor. Porque de todo eso y mucho más se compone y alimenta la vida.

Del grano de arena que en forma traviesa a veces se mete en nuestro zapato obligando al cuerpo, miles de veces más grande, a doblarse para sacarlo y luego olvidarlo. Y también las incontables estrellas que adornan las noches despejadas y que sabemos que están ahi aunque se escondan detrás de las nubes.

El sentido de la vida es todo, nuestro cuerpo, el del vecino, el auto que pasa veloz frente a nosotros y la indiferencia perezosa de las tortugas cuando tratamos de establecer un contacto que de desde siempre sabemos imposible.

En la parpadeante luz de una vela y el aroma indescriptible de algunas flores y, también, de ciertos platillos. Es la alegría de encontrar un billete perdido en un viejo pantalón o recibir la llamada lejana de algún amigo también perdido.

Es sacarse una astilla de la mano o la piedra del zapato. Es saborear una deliciosa bebida de alguna fruta ácida o contemplar el calmo y pausado vuelo alas abiertas de algunos habitantes del cielo, es sentir cómo saciamos el hambre y, también cómo -a veces- disfrutamos de ir a la cama con el estómago vacío.

Es aprender de las contradicciones y acceptar o rechazar lo que nos dé la gana. Es encontrar la felicidad en la abundancia o escasez. Es vivir a plenitud de una manera pausada y consciente. Cuál es el sentido de la vida? El sentido de la vida es la vida misma, no hay otro.

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