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Honduras
domingo, marzo 3, 2024

El gobierno del socialismo democrático

ERNESTO ALVARADO REINA

Los celos, la envidia, los temperamentos aquejados de los resentidos, la ligera y desbaratada intromisión impertinente, son algunos de las indisposiciones que laceran los justos sentimientos y ponderados reclamos exigidos por los pueblos.

Un buen observador comprende la forma indicada y la oportuna inteligencia, cómo los repetidos esfuerzos resultan ser alicientes o estímulos de plena iluminación al espíritu de alegre uniformidad que conduce sin precipitaciones, venciendo ciertos obstáculos a labores tonificadas mental, física y natural a la reserva y potencial de salvaguarda a los derechos populares de la ciudadanía, cuando estos por determinados momentos en señaladas naciones, son conculcados por la tiranía, la organización criminal y la determinante impunidad o falta de castigo para los responsables de la crisis institucional de los países.

Las ideas políticas emanadas de la juventud viril y la experiencia comprobada de la senectud, son un factor determinante que conduce al progreso, evolución y desarrollo con fundación descollante. La faena o acción política requiere de elevadas dosis de fe, esperanza y generosidad, para conseguir con eficacia su propio esfuerzo. Hay que descartar el marginamiento en determinados casos casi total de la juventud para la toma de geniales decisiones a favor del desarrollo de los pueblos. Si se hace un balance de una desigualdad social, el fenómeno por alcanzar la formación nacional aparece fuertemente inquietada por la escasa posibilidad de participación de la juventud y los adultos mayores en la vida pública y también en la conducción de los negocios de las de las naciones. Tiene que haber un cambio radical por los menos eso se espera del actual gobierno del socialismo democrático.

Al comparar la fase regresiva anterior, contemplamos un proceso amargo y doloroso que no consciente o tiene influencia decisiva por la resolución de los grandes e incontables problemas económicos, sociales, culturales, educativos y políticos que tenemos. No podemos continuar con esa situación de alejamiento a fin de que se puedan involucrar profesionales, especialistas y otras personas capaces en la función pública de preparación consecuente con el cambio y expansión democrática y representativa.

Hay que abrir la fisura o brecha con pleno éxito en la lucha contra la pobreza, el analfabetismo, la depresión económica, la carencia de viviendas, la lucha contra las enfermedades, la protección de los recursos naturales, la desnutrición y nuevos o desconocidos angustiosos males, dentro de una operación primordial y de alta significación patriótica.

Los signos confortantes o alentadores aparecen en el horizonte nacional en este año 2022, robustecidos con vigor, unidad, respeto a la ley, libre ejercicio de las libertades y la conciencia forjada en la realidad viviente, que aprueba un inestimable caudal de bienestar, desarrollo y tranquilidad por entero.

Solo con un vibrante pensamiento y una prominente acción puestas al servicio de la patria, se consigue de manera oportuna un sustancial mejoramiento.

Todo sea por la patria, la cultura y el progreso de Honduras.

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