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Honduras
martes, mayo 21, 2024

BIEN COMÚN: Autoproductores

Por: Rodolfo Dumas Castillo
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Recientemente, hemos notado un renovado interés en el tema de la energía eléctrica en Honduras, mismo que representa uno de los mayores retos para nuestro país, especialmente por el comportamiento caótico que ha reflejado el sector durante las últimas dos décadas. En este prevaleció el desorden, la ineptitud administrativa, la corrupción y el abuso de poder (público y privado) en perjuicio de los consumidores nacionales. Es insólito reconocer que un monopolio haya llegado a la situación que hoy vive la ENEE en detrimento de la economía nacional. Resolver el tema de esa saqueada institución no es imposible, pero será una tarea a largo plazo. Es por eso que resulta tan importante la reciente aprobación del registro y de las normas técnicas para regular el proceso de autoproducción de energía con fuentes renovables, especialmente aquellas destinadas al autoconsumo. Con esto se abren nuevas oportunidades para que los ciudadanos y las empresas puedan ampliar la generación de energía, particularmente de fuentes solares y para uso residencial e industrial.

Hay quienes cuestionan que esa no es una buena opción porque el costo de los equipos (sobre todo los paneles solares) y las demás instalaciones necesarias para que estos funcionen adecuadamente implican una inversión altísima y su recuperación generalmente tarda varios años, lo cual la vuelve inaccesible para quienes no cuentan con los recursos económicos o con acceso a financiamiento en condiciones razonables. Sin duda la inversión inicial es considerable y no estará al alcance de todos, pero eso no debe disuadir a quienes sí tienen la posibilidad de invertir en ese tipo generación, sobre todo cuando sea factible que cualquier excedente pueda ser inyectado a la red nacional de distribución y que ese esa potencia se les pague. Esta última parte se materializa con la instalación de contadores bidireccionales que miden la energía entregada a los consumidores a través de la red y también la que los autoproductores devuelven cuando tienen algún excedente. Para eso la autoridad tendrá que definir oportunamente el precio a fin de poder arrancar con ese mecanismo que ya es utilizado desde hace mucho y con buen suceso en varios países.

En otras naciones existen una cantidad importante de incentivos para las personas o empresas que optan por este tipo de inversiones pues se entiende que al hacerlo se reduce la carga que deben enfrentar los sistemas nacionales de generación de energía, se controlan las pérdidas derivadas de ineficiencias en las redes de distribución y se aprovechan recursos renovables de manera responsable. No estamos seguros si la administración actual ha considerado la posibilidad de otorgar ese tipo de incentivos, pero ciertamente es algo que deberían analizar pues servirá para impulsar este tipo de instalaciones que a largo plazo aliviarán la gigantesca carga que hoy soporta la ENEE y, consecuentemente, el pueblo hondureño.

Es importante comprender que quienes buscan generar energía para autoconsumo normalmente no lo hacen motivados por la posibilidad de comercializar los excedentes, sino que, reconociendo las severas limitaciones de nuestro sistema, sencillamente intentan garantizar un suministro constante, estable y seguro de energía para sus actividades productivas. Es así que en San Pedro Sula ya varias empresas, aún antes de emitirse esta nueva regulación, empezaron a invertir en la instalación de sistemas fotovoltaicos que les permitirán aprovechar el abundante sol que tenemos durante todo el año y además reducirán su dependencia de una red que falla constantemente.

Todos estos aspectos están previstos en la “Norma Técnica de Usuarios Autoproductores Residenciales e Industriales”, publicada en el Diario Oficial La Gaceta, el 31 de agosto del 2022. Es en su artículo 22 que se dispone la instalación de equipo de medición bidireccional capaz de registrar “los valores de energía y potencia inyectados y retirados de la red de distribución por los Usuarios Autoproductores” y se contempla la posibilidad de que estos puedan suministrar dichos equipos con base en los criterios definidos en el respectivo Reglamento. Asimismo, en los artículos 28, 29 y 30 se establecen criterios para la valorización de los excesos de energía en base a una tarifa aprobada por la CREE, así como la remuneración por exceso de energía que podrá aplicarse como crédito en la factura de suministro de energía eléctrica. Sin duda estas regulaciones constituyen un paso importante que idealmente será complementado con la construcción de varias represas que servirían para proteger el Valle de Sula y para generar energía utilizando fuentes hídricas.

 

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