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viernes, julio 3, 2026

El fi nal es tan importante o más, que el propio inicio

Por Enrique Zaldivar

Hay una frase que decimos de manera popular cuando algo tiene un mal final. “Hicimos las del pato” mencionamos. Esta frase coloquial se refiere a alguien que hace mal la labor. Que siempre termino cometiendo un error. Hablamos mucho de las primeras impresiones, pero poco de o mucho que dejamos sembrado en una última impresión.

En las películas decimos que debe haber un gran inicio, la trama o enredo de en medio y un gran final. Pero como todo libro, canción, película y diría que hasta relación el final tiene una gran importancia. Y como seres humanos nos cuesta mucho eso, pues no aprendemos a dar fin a las cosas. No sabemos finalizarlas. No sabemos como hacer buenos cierres, sobre todo cuando las emociones están de por medio.

Recuerdo con mucho pesar como con un cliente cerramos una relación después de pandemia, fueron años duros, donde ambas partes dimos la milla extra para poder hacer lo necesario en esa temporada. Ideas, estrategias, reuniones virtuales, mucho esfuerzo y vimos como logramos sacar todo adelante. Ante el cambio de algunos gerentes y de personal, para mi pesar la relación terminó con una fría carta por correo dando las gracias por nuestros servicios.

Por otro lado, tuve un cliente que siempre ha sido ejemplo, el cual, me llamó a un café y hablamos mucho de los 5 años que habíamos hecho cosas importantes, pero que deseaba poner en pausa nuestro trabajo y deseaba decírmelo de frente y en persona para explicarme la etapa que pasaba la empresa de él. Eso me marcó muchísimo pues, aunque era dejar la relación, él fue honorable hasta el último momento.

A nosotros nos cuesta cerrar cosas, ciclos, personas tareas porque en verdad, nos sabemos hacerlo y dejamos tan mala impresión que a veces borra todo lo bueno que quizás hayamos hecho anteriormente. Lo primero es revisar de donde estoy haciendo este cierre. ¿Enojo? Resentimiento. Alegría. ¿Qué última gran impresión deseo dejar en la persona? Todo eso puede ayudarle a moldear la manera en que puede hacer un cierre, así sea doloroso, o no de nuestro agrado.

Piense en el cierre como la última conexión de algo y qué impresión le gustaría dejar en su interlocutor. Una de las cosas que me ayudan a hacerlo con sabiduría es recordad que muchas veces no podemos destruir los puentes donde andamos, y que no sabemos si por allí mismo nos tocara volver. Y aun si le toca a uno decir cosas difíciles o que no le agradaron, perfectamente pueden ir de la mano con respeto al otro.

En todo momento tenemos cierres de ciclos, de períodos, de conexiones, de relaciones y tenemos que aprender a hacer esos cierres. Dependiendo de las circunstancias, reaccionamos a ello. Sin medir que es lo que realmente estamos dejando en esa última impresión. Las vueltas de la vida son reales y siempre es de gran importancia ese cierre que hacemos o dejamos. Hoy día si algo no nos parece justo, nos encanta ver el mundo arder y lo que hacemos es dejar el sabor de venganza donde vamos, tirando cualquier oportunidad de reparar algo a futuro. ¡Así no nos parezca los métodos y circunstancias! He tenido personas que me llaman (Casos muy esporádicos) y hasta me dicen, me equivoqué. O bien ¡Que te parece si lo intentamos de nuevo! Creo que incluso, cuando se trate de personas los cierres debemos hacerlo con gratitud.

Recordemos lo que mencioné en el principio, no conocemos el camino de regreso, así que es mejor haberlo dejado con bien.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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