Es tremenda la desconfianza generalizada en que vivimos. Desconfiamos de todo y de todos. Incluso, para ejercer el sufragio, todos hemos escuchado la palabra “Fraude” más veces que la palabra elegir. ¡Así estamos! La diferencia, puede hacerla al avivarnos, con los vivos.
Stephen R. Covey en su libro, los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, nos mandar a cuidar nuestras relaciones de negocio, familiares y en general cuidando el hecho de que siempre debe haber un “Ganar – Ganar” Si alguien gana y usted pierde, ¡Evítelo! Si usted gana y otro pierde ¡Evítelo! Nuestro principio en la vida es procurar ganar – ganar por la mentalidad de abundancia que esto nos genera.
Hoy día, vivimos en la cultura del más “Vivo” aunque sabemos que eso siempre han existido. Los vivos son muchos que van desde los tan llamados “Caballitos” (Que saben subirse siempre en otros para que hagan lo que a uno le corresponde) o bien los Rastrillos (Siempre jalan cosas pero para su lado, sólo para ellos) Como lo he dicho, siempre han existido, con la diferencia que ahora se aplaude, se ha vuelto mérito entre las personas, nos sube la estima, saber que somos vivos.
Y no hay nada peor que ello. Los vivos siempre son manipuladores y llevan agenda oculta. Aún sabiendo que hay leyes universales que son inquebrantables como la ley de “Siembra y cosecha” llamada por los filósofos “Causa y efecto” y por los esotéricos “Karma” ¡Preocúpese si se ha pasado de vivo porque seguramente siempre habrá un mayor vivo que usted! Estuve en una llantera, y justo cuando me subí al carro hice de esas cuentas mentales en cámara lenta que hace uno, donde recordé que el llantero se había quedado con 100 lempiras de más.
¿Cómo cobrarle? Si por la prisa no revise. Al final es culpa mía. Pero no dudo que si se pasó de vivo, algún vivo se lo cobrará y con creces a él. De paso, que perdió un cliente. Una cosa es que seamos hábiles, rápidos, inteligentes en la vida.
Que tengamos recursos creativos y sepamos solucionar rápido. Y otra cosa es pasarnos de vivos. Hoy estafar, aprovecharse de la amabilidad de las personas, evadir pagos, hacer malas cuentas, nos hace parecer como inteligentes. Pero la viveza siempre pasa su factura y la pasa cara. ¡No se pase de vivo! El que evade impuestos es descubierto.
El que se aprovecha de las personas o lo manipula, la victima siempre termina rompiendo el ciclo y alejándose. El manipulador siempre termina descubierto. El estafador en la cárcel, todo esto sin hablar de criminales a los cuales es otro tipo de paga que les corresponde. Si alguien le da algo de más, ¡Dígale! Si aún así le dice que se lo quede… se disfruta más.
Se siente mejor que las personas hagan de corazón las cosas, que buscar maneras de manipularlos. ¿Acaso quiere engañarse, de que le tienen aprecio, cuando es usted quien obliga a que se lo den? Mi padre siempre nos decía “Ustedes son muy bonachones” y siempre pensé esa frase.
Creo que el hecho que lo vivan a uno, lo pone más alerta. Más sagaz. Pero le enseña a valorar la lealtad. El que se pasa de vivo, siempre será desleal. Porque a la única persona que está viviendo es a si mismo.
El desleal es desleal con él. Pues no se valora. No cree se capaz de tener principios o de ser un dador. Lo más sano que uno puede hacer con situaciones así es aprender a poner límites. Y…¡Vivo, con los vivos.



