Por Emy James (Sicóloga)

Conversando con la gente más joven, eacucharlos hablar entre sí (cuando se trabaja en el área de la salud mental y en el de educación, hay bastante oportunidad para hacerlo) o en podcasts como el que escuché hace poco, confirmamos lo que ya veníamos venir; una buena mayoría de ellos no quiere tener hijos.
Los tiempos cambian y con ellos, las personas.
Mientras que en épocas de antaño el propósito primordial de la gente y sobre todo de la mujer, era reproducirse, en los tiempos que corren, ellos y ellas están dando prioridad a otras cosas como la realización personal, por ejemplo.
En este programa que mencionaba anteriormente, un famoso artista (bastante joven, unos 25 años tal vez) hablaba de todos los contras de ser padres. Desde el tema económico, pasando por el poco tiempo que hay hoy en día para dedicarse en cuerpo y alma a una criatura, la necesidad imperante de estudiar y entrenararse para un mercado laboral cada vez más exigente, hasta el riesgo de heredarle a los niños una neurosis causada no únicamente por los genes sino también y precisamente por los mismos factores anteriores.
Entre otras docenas de desventajas que este chico desglosaba y que estoy casi segura que cualquier jovencito o jovencita que pensaba en llevar su vida futura de una manera convencional, mínimo se lo estará pensando ahora mismo.
Tan convicentes eran sus argumentos.
A mí solo me quedaba pensar; “esta es la manera en que la nueva generación ve las cosas y por lo tanto, los cambios radicales se van a dejar ver más temprano que tarde”, y para muestra un botón: Desde la década pasada leímos noticias acerca de Italia, de cómo sus habitantes ya no tienen interés en dejar descendencia y cómo por lo tanto para el 2050 (esta año está en la mira de la ciencia para eventos realmentes serios) la población italiana notará una baja importante en su población. Pero es que Japón ya se le unió a la tierra de Miguel Ángel, y se estima por lo tanto que para ese entonces habrá 20 millones menos de japoneses y que del restante, 40% serán personas de más de 65 años.
Y como van las cosas parecería que poco a poco se irán sumando más y más países a estas estadísticas.
Interesante también es escuchar las opiniones de los padres de estos jóvenes ya que mientras que unos los apoyan en sus decisiones (tal vez apoyados en la idea de ver a sus hijos llevar una vida mucho más plena o quizás por sus propias experiencias), los otros en cambio los presionan para que los hagan abuelos.
Como quiera que sea la verdad es que nuestros hijos y nietos están demostrando que tienen mucho más carácter para tomar sus propias decisiones, tal vez un poco más del que teníamos nosotros a su edad.



