19.5 C
Honduras
martes, junio 9, 2026

Mi síndrome de impostor

Por Enrique Zaldivar

El gran escritor y coach de ventas Brian Tracy, semana en muchas de sus enseñanzas el cuidado que debemos tener de la voz interna. Esa pequeña voz que no se calla, pase lo que pase y que muchas veces puede condicionar nuestro actuar. Tracy semana que esta pequeña voz se puede educar, o bien mal educar como suele pasarnos, en donde comenzamos a recordar cosas negativas, conclusiones lapidarias que nos hemos hecho, por culpa de alguien que nos dejó ir toda su furia y peor aún, por personas que en verdad amamos y consideramos, pero que lo único que pudieron mostrarnos fueron cosas nada constructivas.

Yo mismo he sentido esa voz. Seguramente usted también. Esa que cuando voy a dar un paso importante o lograr algo le dice, pero ¿Quién te crees tú? Esa misma voz nos va condicionando con cosas como así naciste y así te vas a quedar. No nos permite crecer, no nos permite soñar, pero lo peor es cuando nos da ese sentimiento de que seguramente, hemos engañado a la gente y la verdad somos unos impostores. Nos agarra nervios de que se den cuenta que no somos lo que pretendemos. Y eso se termina convirtiendo en una profecía cumplida, de que en verdad no tenemos mérito alguno para algo.

Puede usted ya estar en el puesto, puede lograr algo muy importante, ser nombrado para un gran honor. Y ya estando en ello, puede sentirse inmerecido. Ese síndrome que nos señala que hemos engañado a todo el mundo, pero que “Sabemos” quien en verdad soy. Sin el ánimo de hablar como psicólogo, si tengo algunas ayudas que he ejercido y aprendido y me gustaría compartir. Lo primero, como me decía un mentor en creatividad “Hay que creérsela” Y este es un gran antídoto ya que nos lleva a trabajar la mente.

Educar la voz interna es algo que el mismo Brian Tracy recomienda, hay que hacer las pases con esa voz interior y educarla, aspectos como hoy mejor que ayer, no lo sé todo, pero aprenderé rápido son cosas que nos van dando confianza y algo que ayuda mucho es que acepte también con humildad los reconocimientos y halagos que las demás personas le dan. Si vienen de personas sinceras y de altura, claro que hay que saberlas aceptar. Pero eso debe resonar en su mente, cuando usted se sienta inmerecido de algo.

Muy importante también es que sepamos separar la emoción de los hechos. Debemos decirnos ¿Es esto un hecho real? O solo me están manipulando. Saberlo separarlo nos hace realistas frente a estas situaciones. Muy relevante también es dejar de ser perfeccionistas. Ten en cuenta algo básico, ¡Todos fallamos y todos vamos a fallar! Esto sin duda te dará tranquilidad y acallará esa voz.

El síndrome de impostor no es más que miedo, de no estar a la altura, pero es que nadie lo está desde un inicio. Pero ¿Quién lo está en la primera vez? Recuerdo un cliente cuya empresa se especializa mucho en recursos humanos que al hacer trato con nosotros para su publicidad, nos hablo de que ambos tenemos una curva de aprendizaje y que ambos íbamos a cometer errores, pero si aprendíamos lo mas pronto posible, lograríamos grandes cosas. ¡Esto nos dio una grana apertura y alivio!

¿Por qué no se da esa oportunidad usted? Lo primero que debe decirle a su mente es que usted no es un impostor. Si no que usted es usted. Con virtudes y defectos está apto, y en lo que no esté, aprenderá, pero la actitud es lo que no debe perder nunca.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: