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viernes, julio 3, 2026

¡La mejor manera de ganar una discusión!

Por Enrique Zaldivar

Evítela. Sí, seguro va a creer que con esto estoy condensándole todo lo que puede leer de interesante en esta columna. Pero hay más. Esta frase viene dele célebre libro de Dale Carnegie “Como ganar amigos e influir en las personas”. Libro que consideraría un básico para aquellos que deseen trabajar en negocios o las ventas. Agregaría dos libros cortos, pero tremendos a esta pequeña lista. “El vendedor más grande el mundo” de Og Mandino. Y “Sun Tzu, el arte de la guerra”.

Todos tienen mucha relación entre sí, con el título que puse en esta lectura, porque con el tiempo he aprendido que nunca se gana una discusión. Lo más que se puede lograr es evitarla. Y es que, al regreso de estas vacaciones de Semana Santa, volvemos a nuestro día a día. Y con ello regresan los desafíos de convivencia con las personas que nos rodean. Estoy seguro de que no solo me pasa a mí, pero muchas veces necesitamos más vacaciones, pero de las personas.

En el arte de la guerra enseña que la mejor manera de ganar una, es evitándola. Y si lo piensa tiene razón. Al igual que las discusiones. Cuando uno desarrolla madurez emocional, se da cuenta de que el exceso de drama, no le aporta nada a su vida. Es un enorme gasto de energía. Se hiere usted (Pues no crea que la otra persona se quedará callada y le tirará pétalos) Y en verdad cede, o se va simplemente el que se cansa primero. En una discusión no hay ganador. Dice el mismo Carnegie. Y es que muchas veces deberíamos revisar el móvil de porque discutimos gritando u ofendiendo.

Muchas veces es nuestro ego herido. Y al no tener argumentos válidos lo que nos queda es gritar o hacer un escándalo que transmita, verbal, física y sonoramente cuan molestos estamos. Pero no queremos solo mostrar enojo. Queremos desquitárnoslas. Queremos que el otro pague nuestro enojo. Y es aquí donde perdemos la razón. Ya que es una escalada de ofensas irreversible de ver quien ofende más a quien.

Vemos de manera seguida en política, como ahora se tiran el cesto de basura encima del otro, hasta que llegan a necesitarse y tranquilamente se retractan o piden disculpas. Lo hacen por necesidad. Por conveniencia. Pero eso no es una relación de confianza, sino de interés. Si usted quiere aprender a decir las cosas, he encontrado una palabra que me encanta, pero me ha tomado tiempo desarrollar. “Asertivo”.

Ser asertivo es decir las cosas que hay que decir, tal como se deben decir. Me refiero, no voy a esconder o maquillar una verdad que a todas luces está. Porque con ello, hago un daño. Engaño a la otra persona haciéndole creer que todo está bien. Cuando es asertivo uno dice las cosas, por duras que sean en el mejor momento, pero con respeto, tranquilidad, pero la firmeza de saber que está diciendo una verdad.

Y existen dos resultados con ello. Lo primero es que la otra persona se ponga a la defensiva y comience a discutir. En ese caso le recomiendo callarse, pues el mensaje ya lo dio. Como diríamos, el misil fue entregado ya. Si es una verdad a todas luces y fue dicho con sumo respeto, la responsabilidad de la reacción ya recae en la otra persona. Usted no puede ser responsable de como otro asimile las cosas. La otra manera en que pueda reaccionar la persona es, dar su punto de vista. Lo que abre en sí una discusión sana. Pero con entendimiento ¡Esto es lo que permite crecer!

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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