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lunes, julio 20, 2026

El poder revela quién es en verdad la persona

Por Enrique Zaldivar

Bueno, la frase que dijo Abraham Lincoln, no va exactamente así. La frase completa dice: “El poder no cambia a las personas, solo revela quienes son realmente”. Y mire que esto fue algo dicho hace ya muchos años y sigue tan vigente como hoy.

El poder siempre va a revelar lo que hay en el interior de las personas. Lo anhelamos en secreto. Deseamos la pleitesía. Mandar. Que se haga lo que queremos, pues de una u otra forma, esto va ligado a nuestras carencias personales que esperamos sean satisfechas en el momento que tengamos poder.

Otra perspectiva de ello, son personas que lo anhelan, porque en algún momento de su vida fueron abusadas y rotas. Sus motivaciones cambian a hacerlo por venganza, desquite e intento de abordar su resentimiento. Los límites de lo que las personas pueden hacer por ello, es tan insospechado como la maldad humana.

Desconocemos el límite del mismo. Pero debemos tener mucho cuidado en ello, porque en la búsqueda de ello, podemos perdernos a nosotros mismos. Basta ver nuestros políticos. No es nada nuevo, todo lo que mueven y ocurre por una lucha de poder.

Sabemos que son capaces de todo, de vestirse con piel de oveja, de traicionar sus propios valores, de quedarse sin conciencia alguno en aras de mantenerse en ese puesto, o con ese grupo que le permita hacer y deshacer a sus anchas.

Pero vayamos al ámbito ejecutivo. ¡Qué delicado es promover a alguien a un puesto de mayor rango! Sin saber si esa persona tiene la habilidad de manejar ese equipo. Más si se trata de quienes fueron sus compañeros.

Trata de imponerse, exige un respeto repentino, cambia la cultura para colocar una que sea más afín a lo que busca. Y poco a poco las relaciones se destruyen hasta quedarse sin aquellas personas que lo vieron crecer. Es nuestra naturaleza.

A mí en la escuela me dejaban “A cargo del grado” y quería que se sentaran en la postura que yo quería. Cuando uno no tiene idea de lo que es liderar, abusa, pues no tenemos el conocimiento ni la empatía para esas personas que nos rodean.

Dos antídotos que lo ayudan a uno a superar esto, es estirar su liderazgo y practicar el voluntariado. El voluntariado nos hace cambiar de perspectiva hacia las personas. Nos apuntamos a un fin común, y debemos rodearnos de gente, que de una u otra manera nos está haciendo el favor de sumarse y que pueden irse cuando lo deseen.

Están por su voluntad propia. No hay forma de obligarlos a nada. ¡Vaya desafío que es! Es entonces donde buscamos desarrollar nuestra influencia. Es donde nuestros dones de liderazgo deben crecer.

Porque los seres humanos siempre nos hacemos la pregunta de ¿Por qué debo hacer lo que me pides? O ¿Qué hay para mí? Si sabemos darles un motivo (A lo que llamamos motivación) Las personas responden.

Claro que uno tiene poder si usted paga el salario de sus colaboradores. Le harán caso, por la paga. Claro que usted puede comprar voluntades con detalles. ¡Lo harán por eso! Pero la verdadera influencia es cuando usted tiene que pedirles algo, que lo hagan de voluntad.

Porque creen en usted. Todos conocemos la regla de otro “Trata a otro como deseas que te traten” y puedo resumir que la palabra liderazgo, se resumen en servicio. Nada le dará más influencias para con las personas, que el hecho de que usted se interese genuinamente por ellas.

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