Por Enrique Zaldivar

Leía sobre las tres letras “C” que se ocupaba para formar un buen equipo. Cada letra, era un requisito indispensable, para saber si alguien podía pertenecer a un grupo de personas o descalificarlos. El libro era en inglés, pero más o menos las tres letras lo llevaban a evaluar si la persona era “Competente” Es decir puede realizar las labores que se le requieran. Lo otro es “Carácter” es decir, si es una persona que ha desarrollado madurez y es lo suficientemente responsable de lo que se comprometa.
La última de ella es “Química” que en inglés comienza con C. La química lo resume con aquello que siente el equipo cuando usted está con ellos. Y aquí es donde viene importante el carisma en los negocios, o en los grupos. Muchos de nosotros creemos que el carisma, es alguien que en todo momento sonríe, pero es mucho más que eso y es algo que viene de manera natural en algunas personas y para otros, es algo que perfectamente se puede desarrollar.
El carisma es la capacidad de conectar de manera genuina, inspirar confianza y motivar a los demás a través de la calidez, la comunicación clara y la presencia activa. Sin pretender ser un actor o un manipulador, sino que procura en verdad que las demás personas se sientan valoradas y comprendidas. Una persona con carisma, tiene muchas puertas que se le abren y sabe mantenerlas abiertas. Y en estos tiempos cambiantes quizás algunos apuntes de estos le ayuden a desarrollarlo.
Lo primero es aprender a escuchar sin juzgar. Los líderes con enorme carisma son valorados como tal por el simple hecho que escuchan. A pesar de que les agrade o no lo que estén escuchando. No se trata de consentirlos, pero tampoco de poner una pared en la comunicación. Simplemente es desarrollar confianza en ambas vías de que pueden hablar con franqueza en todo momento.
Otro punto importante es aprender a conocer a sus clientes y ser proactivo con ello. Me refiero, sabemos que quizás ellos pasen tan ocupados como uno, pero que importante es de vez en cuando chequearlos. Esto muestra un interés genuino, y sobre todo va creando lazos de confianza. Eso si, el desafío será siempre mantenerlo en el plano profesional para evitar cosas a futuro. Pero esta es una manera de desarrollar una conexión que rinde muchos frutos a futuro.
Las conversaciones genuinas, son importantes, así como mostrar el interés. Dicen que un líder sin empatía es alguien que roza el narcisismo. En verdad esto me hace sentido, pues al final somos todos los que empujamos el barco. Para ello hay que tener confianza en uno mismo, sin caer en la arrogancia. No podemos pasar toda nuestra vida promoviéndonos a nosotros mimos, y olvidar a las personas que son parte de nuestro entorno. Las grandes cosas nunca se logran solas.
Y si algo puedo dejarle, si algo deseo que recuerde, es que sea auténtico. Realmente me costó entender eso, ya que muchas veces tomamos modelos a seguir que nos inspiran, pero deseamos convertirnos en ellos. Las personas perciben eso. Y lo ven como una barrera, como alguien que trata de ocultar algo a través de una falsa personalidad. Y estoy de acuerdo, es cansado estar pretendiendo ser alguien que no es. Desarrolle su liderazgo. Saque sus mejores habilidades, pero sobre todo, sea usted mismo, la gente siempre recordará y reconocerá esa personalidad única en su forma de hablar, de compartir las cosas, sus opiniones y eso hará que tenga un valor diferenciado frente a los demás. ¡Conecte en los negocios!



