Por Ernesto Alvarado Reina

Es indiscutible que los niños, los adolescentes y las personas adultas, merecen una protección o salvaguarda especial por parte de las distintas autoridades.
Aunque parezca contradictorio, las precisas, inteligentes, constantes, variadas y extensas decisiones de los Gobernantes, indican con exactitud y efectividad un poderoso aumento del caudal de conocimientos, que cuando se administran con adecuada corrección, genuina inclinación, unidos en rectilínea dirección, representada esta por personalidades o figuras de meritorio adelanto, interesante y positiva orientación, posteriormente inclinadas o humedecidas mediante una visión insondable, sin limitaciones, se convierten en obras abreviadas de legitimo beneficio colectivo para toda la generalidad.
La sensación y el probado estado de ánimo por fortuna o bienestar, con características propensas de frecuente celebración y extraordinaria veneración, marcan indiscutiblemente una sagrada como inmarcesible dignidad histórica de Honduras, elevada porción de la grandeza latinoamericana. Toda la ciudadanía por condición congruente y avivamiento inextinguible, reverente, hondo y transcendental, son una demostración de profundo y purificado patriotismo que culmina en inestimable estirpe de valores intelectuales y fulgurantes personalidades, mismas que de una u otra manera, contribuyen a la independencia política, social, económica, cultural y demás aspectos similares, involucrados en nuestra propia realidad como país denominado del llamado tercer mundo. Los hondureños debemos luchar contra el colonialismo, en cualquiera de sus deslustradas o funestas manifestaciones, para sembrar de heroísmo la gesta gloriosa de nuestros proceres y excelentes figuras de antaño, humedecidos de valor, talento, exaltación, enardecimiento, a fin de configurar con intrepidez asombrosa, el rescate de la dignidad, decoro y gallardía de nuestra verdadera emancipación. Tenemos que luchar contra las arbitrariedades o abusos, las limitaciones a la libertad de expresión, los prototipos de anarquía, la corrupción, los géneros o especies de barbarie y de manera particular contra la tiranía, opresión, despotismo, establecidas en la parcial o total intensidad, dentro de las formas de penetración alienante que limita la personalidad individual o colectiva de los pueblos. Combatir las acciones o índices de vasallaje o dependencia, mismas que recaen en sufrimiento para la metrópoli o el pueblo.
A pesar de las sustanciales ayudas, algunas provenientes de préstamos extranjeros, las deficiencias en la educación son manifiestas, cuando se permite mantener un elevado porcentaje de analfabetismo. Igual acontece con la salud que carece de medicamentos o insumos indispensables. La nutrición o alimentación de la población debe ser cardinal.
No podemos seguir soportando las acometidas impetuosas, tanto internas como externas que saquean con violencia y destrucción, nuestros Recursos Naturales. De igual manera, no debemos permitir se lacere nuestra propia característica y se pierda el verdadero espíritu de identidad nacional patrio, con el objetivo de sustituirlo por manifestaciones peculiares de odiosa sumisión e ideologías contrarias a nuestra propia e insuperable condición soberana. Que los símbolos patrios sirvan de eterna o perenne declaración y continuamente para inspirarnos en la búsqueda de la unidad nacional y en la oportuna como especial forma de pensar con sujeción a la elevada como pudorosa idiosincrasia o temperamento de todos los hondureños.
Una protección Ideal y asociación objetiva debidamente combinadas, sin sectarismos políticos, permite lograr con desinteresado vigor patrio, la unificación de actividades de prioritaria gestión humanitaria, para demostrar así palpablemente, la tarea fundamental de un Gobierno surgido de la voluntad popular libre y extensa expresada en las urnas, en una anterior contienda deliberativa.
Las juiciosas actividades gubernamentales atrayentes y admirables siembran provechosas cosechas inspiradas de un amplio y abierto pensamiento de mejoramiento constituido en calidad de baluarte de un nuevo despertar y estimulo eficaz de grandes y benéficas proporciones.



