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viernes, julio 3, 2026

Divide y perderás

Todos conocemos la muy famosa frase del emperador Julio César “Divide y vencerás” Frase muy usada también por Napoleón Bonaparte y en muchas otras estrategias, porque refleja una gran realidad.

Un reino divido es mucho más débil. Hoy en día, vivimos en una gran división, debido a la exaltación del ego donde el respeto y la prudencia para una convivencia, se ha perdido en aras de “Ser quien tiene la razón”.

Conozco muchas empresas que también están divididas en su interior. Por mucho que compartan en sus paredes una “Misión” y “visión” es algo que no lo viven. Y es que para lograr la unidad, es necesario que nos llenemos de líderes inspiradores, que sean congruentes con lo que dicen, para que ellos, puedan sumar a una causa mayor a las personas que deseen generar cambios positivos.

Cuando la influencia es débil, la visión tambalea. En nuestro país, conozco muchas empresas familiares que han logrado desarrollarse debido a que tienen una causa común: Sacar a su familia adelante.

Parece de mucho sentido común esta frase, pero puede trascender generaciones, ya que, el bienestar económico está por encima de sus opiniones y diferencias, que es lo que los hace muchas veces tener divisiones.

Esto, hasta que la empresa crece tanto. Y si sus miembros no han crecido, en su interior, comienzan a tener pensamientos de ambición personal y allí podemos ver como todo comienza a destruirse. Pasa también con los cambios generacionales.

Si no se tiene claro quien debe ser el sucesor, o bien la familia no lo consensuó anticipadamente, a la hora de tomar la decisión puede destruir la empresa. Si usted desea transformar su empresa, o bien, queremos que nuestra Honduras cambie, debemos pensar “Si nos unimos, podremos”.

“Si sumo gente a la causa, lo lograremos” Es un gran desafío, porque toca, muchas veces escuchar, entender, y hacerse entender, hasta que la unidad de pensamiento llega. La palabra visión viene, de que todos miran al mismo lugar. Y la división llega, cuando hay visiones diferentes, una que compite con la otra.

Eso genera una gran división. Y a la larga es el enemigo interior. Ahora bien, la unidad no es casual. Se trabaja. Se cultiva. Los líderes debemos tener mucha apertura para escuchar de donde vienen los pensamientos diferentes para poder muchas veces trabajar y avanzar con esas inquietudes.

Sobran las intenciones o las estrategias para dividir. Infiltrados. Sembrar chismes. Trabajar las inseguridades de los involucrados. Pero el antídoto es la cercanía. Si usted sembrar una visión en su gente, “Simon Sinek” escribe un libro muy interesante que se llama “Comience con el porqué” y habla del círculo dorado, que son franjas que van acercándose al porqué hacemos lo que hacemos.

Por eso hacemos lo que hacemos. El sentido de propósito genera un enorme sentido de unidad. Nos hace querernos a algo que, sabemos no lo vamos a lograr solos. Y es preferible que si, definitivamente alguien no comparte su visión, se baje del barco.

Y aplaudo a la gente que hace eso, porque en lugar de crear caos. Lo que hace es dejar el camino libre para que alguien se sume. Vivimos en una sociedad dividida. Bajos contra altos. Veganos contra carnívoros.

El ego nos lleva a querer tener la razón por encima de cualquier grupo, y el precio de eso es lastimosamente, que más y más nos vamos sintiendo solos.

Recuerdo un rótulo que decía ¿Quiéres ser feliz o tener la razón? Y cuanta verdad hay en ello. Recuerde, dividir es fácil. Pero la recompensa es escasa.

Unir esfuerzos, eso sí cambia cosas.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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