EN el bosque de la palabra, millares de hojas susurraban al viento y los rumores volaban como hojarasca suelta. En cambio, los árboles nobles, de entrañables raíces y troncos macizos, no se inclinaban ante cualquier vendaval. Sus ramas no daban frutos sin haberlos madurado a la luz de la verdad, ni dejaban caer sus sombras sobre la honra inocente. –¿Y hoy que traes? le preguntan a Winston. Ahora envían un TikTok del mismo infundio que había sido desmentido. –Si es que yo no tengo ni TikTok, ni Instagram, ni Facebook; paso ocupado, no me divago en changonetas, ni vivo embrocado todo el día en esos chunches, con insaciable sed de entretenimiento. Leo El País para informarme. ¿Y de qué se trata? –Uno de esos infundios publicados por un periodista de un canal de la TV, sin empacho de consultar fuentes creíbles, al estilo de las “redes sociales”; tirando a mansalva denuncias infundadas para que las recojan los malvados adictos a la odiosidad y hagan escarnio del buen nombre de las víctimas ultrajadas. Y para hacer más dramático el escándalo el periodista le insiste a la viejita que dice ser “heredera de unos terrenos”: “A ver, repítame el nombre de los políticos, de los expresidentes”. Y ella, ni corta de perezosa, vuelve a dar los nombres, para que rueden por los infames lodazales.
–¿Heredera de qué propiedades? –Habla de un terreno “ubicado en San Roque, que perteneció a Coralia viuda de Gómez, quien lo vendió a José Lamas Bezos el 18 de marzo de 1971. Posteriormente el empresario lo vendió al INJUPEMP el 10 de octubre de 1989”. “El terreno sirvió en calidad de préstamo –gestionado por el ministro del FHIS– para unos albergues”. “Hasta allí lo que concierne a la administración de expresidente CF; que no tiene ningún centro comercial, ni es accionista de ninguna inmobiliaria que construyó Metro Mall, ni deuda alguna con ninguna “desamparada abuelita” dizque “estafada”, según el periodista”. “El INJUPEMP vendió el inmueble por 51 millones de lempiras a SEPROSA en escritura pública. La subasta se celebró el 25 de julio del 2003. La venta quedó inscrita el 6 de octubre de ese año”. (La administración del expresidente CF terminó el 27 de enero del 2002. O sea, absolutamente nada que ver con lo que sucede el año 2003, ni en la compra o venta de esa propiedad, efectuada en la siguiente administración). –¿Qué te parece? –Sencillo: “La prensa convencional tiene hoy una obligación que debería distinguirla, más que nunca, del tumulto de las redes sociales: ser un refugio de la verdad frente a la grosera irresponsabilidad de la mentira”. “Quien sintoniza un medio respetable –o lee– debe sentir la tranquilidad de que alguien investigó, contrastó las fuentes, escuchó a las partes y se cercioró razonablemente de la veracidad de lo que publica. Que no se ha jugado ligeramente con la honra ajena ni convertido una sospecha en sentencia”.
–¿Y crees que les importe que detrás de cada nombre hay una dignidad, una familia, una reputación y una vida que no pueden sacrificarse en el altar de la primicia o del sensacionalismo? Mientras las redes están pobladas de majaderos que se esconden tras el anonimato para lanzar infundios a disfrutar de la impunidad de sus habladurías”. “El periodismo digno debe dar la cara, responder por sus afirmaciones y entender que su primera lealtad no es con el escándalo, sino con la verdad”. –¿Y toda esa veleidad, no será por competir con las redes sociales, intentando igualarlas? –«La mentira puede tener millones de seguidores; la verdad necesita periodistas que tengan el valor y la honradez de comprobarla. Porque la libertad de prensa no consiste en publicar cualquier cosa, sino en responder responsablemente por aquello que se publica». Winston y el Sisimite vieron como el viento esparcía indiscriminadamente semillas y maleza. Y valoraron que el bosque venerable conocedor de su grandeza no está en el estrépito de sus hojas, sino en la firmeza de sus raíces. “Y así como el árbol responde por sus frutos, la palabra digna debe responder por la verdad que proclama”.


