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Honduras
martes, octubre 13, 2026

De regreso del feriado Morazánico

Por Mirna Isabel Rivera

Regresamos del feriado morazánico, una semana que fue utilizada de diferentes maneras por la población. El fin de semana previo al asueto, los hogares de muchas familias fueron afectadas por las inundaciones provocadas por tormentas que tomaron por sorpresa a la población.

En medio de todo esto, en algunos medios de comunicación y redes sociales se incentivaba a los hondureños a realizar turismo interno y evitar viajar fuera del país, para que los recursos económicos quedaran en la economía nacional.

En la mayoría de los hogares hondureños hay escasez, limitantes económicas, desempleo y una inflación galopante. Por eso, es insensato crear un ambiente de confrontación y hostilidad porque un reducido grupo de hondureños decidió viajar a El Salvador o Guatemala.

Según cifras preliminares de la Secretaría de Turismo, más de 700,000 hondureños se movilizaron durante la Semana Morazánica de 2026, esto corresponde a una cifra equivalente al 17 % de la población, incluye viajeros de todas las edades y condiciones laborales.

El feriado se puede utilizar de diferentes maneras: desde limpiar la casa, arreglar utensilios en mal estado, leer un libro, escribir, pintar, explorar su propia ciudad, salir a comer, hasta donde le alcance su presupuesto.

Lo que si debería ser tema de preocupación, es que no estamos preparados para mitigar y prevenir inundaciones.  No es desconocido que los bordos de contención no reciben refuerzos y no se les da el mantenimiento requerido en tiempo y forma.

La ciudad de San Pedro Sula es frágil, esto en parte por la falta de planificación y prevención. No hay drenajes pluviales adecuados y el mantenimiento es insuficiente, sumado a las nuevas obras de la ciudad y la acumulación de residuos sólidos por todas partes debido al ineficiente servicio de recolección.

San Pedro Sula tiene la capacidad de generar empleos, tiene belleza natural, tiene agua, todavía hay tierras para construir viviendas, pero la planificación de la infraestructura es deficiente.

Muchas personas no tienen ni para pagar el transporte público; tienen que recurrir, especialmente los jóvenes, a que sus familiares les den recursos para movilizarse, para alimentarse y sí hay empleos, claro, pero hay mucha precariedad y mucha explotación también.

En este escrito presenté varios temas: la fragilidad de San Pedro Sula ante las inundaciones, la falta de planificación y prevención, las desigualdades económicas y la precariedad laboral. También cuestioné la confrontación por los viajes al extranjero y solicité responsabilidad a los funcionarios para proteger la calidad de vida de la población.

No se puede jugar con la dignidad de las personas. Quienes gobiernan deben asumir sus cargos con serenidad y sabiduría, son los responsables de conducir a sus ciudadanos por el camino del bienestar. Dirijan con seriedad y propósito, cumplan con las tareas que se las ha encomendado (MIR).

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