Ya lo siente anunciado. Son dos frases que usamos, como sonido de tambores de guerra de lo que se viene. ¿Puedo darte una crítica constructiva? Mientras se prepara el gran martillo para que golpe destructor que se dará.
¿Te puedo decir algo como amigo que somos? No, lo que se viene no es de amigos. Es con todo el sentido de soltar sin pensar lo que lleva adentro.
¿A caso hemos perdido el respeto? Creo que deberíamos pensar mucho sobre ello. Porque este valor, es precisamente lo que rige la armonía y convivencia de empresas, equipos y personas.
El respeto es lo que establece límites de un “Hasta donde” y creo que hemos encontrado el maquillaje perfecto con frases como la de “Con todo respeto” ¡Cuando me dicen eso, ya sé que se viene un irrespeto!
Hemos quitado los límites. La libertad de expresión o de pensamiento, está cruzando la línea del respeto y es lo que va trabajando en que todos vivamos en un mundo de desconfianza y seres a la defensiva. Reamente, y todos lo sabemos, nadie quiere ser
golpeado.
En su ego, en su ser, en lo que piensa. No estoy diciendo que no hay que
dejar ser honesto. ¡La verdad, es la verdad! Digo que debemos aprender a dar retroalimentación con respeto.
Y un ambiente donde se puede decir con confianza las cosas, se debe fomentar. Amigos, hoy día hasta en las encuestas se miente. Y si usted, como líder tiene el deseo de conocer o escuchar lo que su gente piensa, lo primero que debe fomentar es el ambiente de seguridad en donde puedo decir lo que pienso, sin ser intimidado por otras cosas.
Si usted da retro alimentación respetuosa a su gente. Ellos se sentirán en confianza de poderle dar de manera respetuosa a usted. Otra de las cosas importantes para lograrlo es, atienda el problema, no a la persona. Esto suele pasar hasta en las familias, que cuando ocurre algo que no estuvo bien, atacamos sin piedad a la persona. Lo cual no nos garantiza que resuelva el problema.
A esto puedo agregarle que procure, que la crítica sea siempre de frente. Nunca a espaldas, y esta es una cultura que se debe desarrollar.
Si su gente aprende que usted abordará cualquier asunto de frente, ellos pueden ver eso como una oportunidad de poder también conversar con usted los cambios o el motivo del porqué ocurrieron las cosas.
A esto, le sumaría un gran valor. Aprenda a escuchar. Escuche que pasa con la circunstancia que está atravesando, si hay algo que pueda hacer por cambiarla, o porque la persona parece no quiere hacer lo que le pide. Muchas veces a la hora de retroalimentar en nuestra agenda no está el escuchar y esto nos hace perder una gran oportunidad de entender lo que pueda estar pasando.
Si usted se esmera en escuchar a la persona que piensa criticar, o decirle lo que debe cambiar, pueda que entienda de donde viene. El porqué actúa de esa manera. Y eso nos hace entender. Hay que saber dar espacio para que lo retro alimenten, después de que uno ya lo haya hecho. Evite airarse.
Evite que el enojo esté presente en usted, cuando vaya a abordar a alguna persona. Si usted está predispuesto, o anda de toque, antes de conversar con alguien, sepa que la mínima cosa le va a molestar. ¿Se puede retroalimentar? No solo se puede. Se debe. Pero debemos hacerlo sabiamente, con respeto, sin enojo. ¡Y verá como su equipo florece en ello!



