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domingo, julio 19, 2026

Agua en la luna y una increíble coincidencia

Por Otto Martín Wolf

Estoy preparando un análisis muy en serio sobre lo que considero yo es una de las implicaciones más importantes para el futuro de la exploración espacial, caso que finalmente se compruebe que de verdad existen depósitos de agua en algunos lugares de nuestra Luna.

Pero, mientras tanto, tengo que comentar lo siguiente: En 1968 el novelista Arthur C. Clarke escribió el guión de la mejor película de ciencia ficción jamás hecha; 2001 Odisea del Espacio (dirigida por Stanley Kubrick) partiendo de la cual escribió una novela del mismo nombre, también de lo mejor en su género.

Parte de la trama relata que en un futuro ya con bases permanentes muy avanzadas en la Luna, es descubierto un objeto de fabricación extraterrestre. Se trata de un monolito hecho de un material desconocido. Pues bien, ¿en qué lugar de la Luna se encontró ese monolito? Nada menos que en Clavius, uno de los cráteres más grandes del lado visible.

Pregunta: Dónde está ubicado ese depósito de los componentes de agua divulgado por la NASA hace apenas unos pocos días? Desde luego que en Clavius! Arthur C. Clarke, quien falleció en 2008 en su lugar de residencia, Sri Lanka, debió haber vivido hasta este momento para maravillarse, como yo, de esa increíble coincidencia.

Clarke tuvo otros increíbles aciertos en su visión del futuro, algunas veces más allá de lo que se pueda considerar racional. Videollamadas desde una estación espacial, como las dos que actualmente giran alrededor de nuestro planeta, presentadas cuando ni siquiera existían las videollamadas locales, como ahora, pagadas por medio de una tarjeta de crédito, cuando éstas tampoco eran de uso común aquí abajo.

Pero más allá aún, en esa misma novela aparece por primera vez la tan de moda Inteligencia Artificial, que es quien gobierna una nave interplanetaria exploradora enviada desde la Tierra y, como una lección para el futuro -nuestro presente- esa IA se rebela contra los humanos que viajan en la nave. Increíble, no sólo presenta una visión adelantadísima para aquella época y la actual de las computadoras, pero también su negativa a obedecer a los humanos, a los que va eliminando uno a uno.

Una de sus novelas “Encuentro con Rama” relata la llegada a nuestro Sistema Solar de un objeto extraterrestre cuyo origen se encuentra en algún lugar indeterminado fuera de nuestro Sistema Solar.

Independientemente de la trama -ciencia ficción, recuerden- se trata del primer objeto procedente de fuera del Sistema Solar jamás detectado, cuyas dimensiones son enormes y está envuelto en muchos misterios. Hace unos pocos años la visión de Clarke se reflejó con la llegada comprobada a las cercanías de nuestro espacio de un objeto procedente -también- de fuera de nuestro Sistema Solar que fue bautizado (injustamente creo yo) con el nombre de “Oumuamua” en lugar de haberse llamado “Rama” en honor al visionario Clarke.

El nombre que le dieron significa -traducido del hawaiano- explorador que viene de muy lejos el cual aplica, pero sostengo hubiera sido mejor Rama. También es de hacer notar los legendarios aciertos de Julio Verne quien en sus novelas pronosticó cosas como el vuelo con máquinas como los actuales aviones, cuando apenas si se experimentaba con globos, el fax, un material plástico y hasta la energía atómica aplicada a motores como el del submarino Nautilus comandado por el inolvidable Capitán Nemo.

Los escritores de ciencia ficción muchas veces han sido llamados “profetas del adelanto” ya que algunos han acertado la ciencia actual y, no lo dudo, también la del futuro. Escritores de ciencia ficción, como Isaac Asimov quien publicó hace ya bastante tiempo varias novelas sobre robots que coinciden mucho con lo que está ocurriendo en la actualidad en el área de robótica, las cuales la mayoría de la gente no ha leído pero sí visto películas basadas en esos temas.

Por cierto Asimov publicó más de 400 libros no sólo sobre ficción, era un erudito que conocía -y escribía- sobre casi todos los temas posibles. Historia, ciencia, arqueología (que es una ciencia) , psicología, parapsicología y muchos más.

Creo que ya no se dan cerebros y dedicación como la suya. Ahora, si quiero ser absolutamente sincero, ninguno, nunca, visualizó nada como los teléfonos inteligentes y su enorme capacidad. No me refiero a tomar fotos o selfies, estoy hablando de que en un aparatito de unos pocos dólares que cabe en la palma de la mano, se encuentra el enlace a todo el conocimiento de la humanidad, desde el principio de los tiempos hasta el presente, actualizado segundo a segundo.

La gran mayoría de la gente los utiliza para TicTocar, enamorar y seguir los que yo llamo “idioters” y otros influencers en lugar de aprovechar esa magnífica herramienta, esa increíble máquina, para llenar el cerebro de información importante.

O quizá se deba a que la Inteligencia Artificial está tomando el lugar de la gente y ésta, como en las mejores novelas de ciencia ficción, dejando que las máquinas los dominen por completo.

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