Por Enrique Zaldivar

Recuerdo cuando leí la biografía de Don Roberto Gómez Bolaños, el célebre “Chespirito” sobre su inspiración para el personaje del Chapulín colorado, donde mencionaba que para él, el personaje era todo un verdadero héroe.
Por encima de un Superman o el hombre araña. Esto, pues decía que no solo no tenía ningún superpoder, sino que le tocaba vencer el miedo. Y eso sí es de héroes. Le doy la total razón, puesto que todos hemos tenido escenarios donde nos ha tocado dar esos pasos temblorosos, inseguros, pero darlos para poder lograr cosas.
La gente miedosa consigue poco en la vida. Y aunque el valor no tiene nada que ver con ser irresponsable y atrevido si creo que mucho de ello es necesario para hacer una gran diferencia. Recuerde la primera vez que le tocó exponer en público.
O bien cuando le tocó declarar su amor, o robarse un beso. La primera vez que le dieron una responsabilidad en el trabajo. O cuando por primera vez recibe la noticia de que viene un hijo en camino. En todas esas etapas nos ha tocado vencer el miedo.
¿Y qué hay de las nuevas experiencias? En mi tiempo del Liceo Militar, siendo un niño casi, nos desafiaban a cosas que poco imagina uno en ese momento. Saltar riscos. Caminar de noche en montaña. Camuflarse. Muchas de esas cosas nos forjaban el carácter y nos enseñaba que había que ser muy valiente para cumplir retos.
El valor es una cualidad que requiere determinación, compromiso y coraje. Y mucho de ello pasa por el cuidar los pensamientos.
En La Sagrada Biblia, muchas veces se repite casi como un mandato de Dios, para con su gente. En la milicia, los “Valientes” se refiere aquellos que son seguros, decididos, y que resuelven situaciones que requiere algo más.
Mucha valentía se requiere en el mundo de los negocios. Invertir sus recursos, en algo que usted cree que puede funcionar, sin que nadie le dé certeza de ello. En nuestra Honduras, ser emprendedor estoy seguro de que sí es un reto para valientes.
Pero muy admirado me ha hecho ver, que nuestra nación es una nación valiente. Se aproximan unas elecciones generales, que sin duda marcaran el destino de muchos años por venir. Y veo con mucha admiración, que Honduras está muy firme y valiente, para poder lograr lo mejor para nosotros.
Y no me refiero únicamente por la recién pasada marcha. Si no por todos los escenarios que vemos día a día. Las iglesias orando, haciendo su parte para que reine la paz en nuestro país. Tenemos muchos periodistas valientes, que hacen su trabajo con la ética que requiere a pesar de amenazas por parte de aquellos que buscan no ser descubiertos.
La empresa privada que mantiene su postura de creer en los procesos y que no hay mejor vigilante de ello que el mismo pueblo hondureño. Lo pudimos ver en el proceso primario del 9 de marzo. Latinoamérica, por una razón u otra vive en constante zozobra por sus políticos.
Pero nuestra Honduras siempre se ha visto valiente, ante situaciones que en verdad lo requieren. Eso es inspirador. Y es una invitación para que todos, sin temor de amenazas, podamos ejercer nuestro derecho de elegir con sabiduría, en paz y con respeto, pero sobre todo de manera valiente por nuestro propio futuro.
Ya lo dice nuestro querido Chapulín, al que muchas veces le temblaba todo para poder vencer sus desafíos, pero que siempre nos dejó una frase desafiante para poder dar esos pasos: ¡Síganme los buenos!



