“ESAS redondillas, en una paráfrasis al mejor estilo de Sor Juana Inés de la Cruz –mensaje de una ilustrada amiga– tanto las de los “Políticos necios”, la segunda tanda de “Vientos” y ahora estas de los sueños, son exquisitas. Qué pluma más maravillosa la de Winston y el Sisimite. Me imagino que se trata de inspiración que debe quedar para la posteridad, en el segundo libro Kairós”. Alusivo a la conversación de cierre: (A ver pues –entra el Sisimite– para que no digan que no aportamos nada a este editorial, ¿cómo andás con tu musa para resumir todo esto en unas redondillas sorjuanescas? -Winston toma pluma y papel: “Por la noche el alma sueña/ en encendidos colores;/ pétalos tersos de las flores/ acarician la tez serena./ Despertando del reposo/ de paisajes que no vio/ lo que en la oscuridad soñó/ en la claridad luce asombroso./ En el sueño no hay frontera/ solo imaginario horizonte/ más allá del tupido monte/ solo la calma que espera./ Hay verdades en el sueño/ más hondas que lo pensado,/ hay visiones en lo soñado/ que no tienen amo ni dueño./ Lo que el ojo no percibe/ o el oído nunca oyó,/ el sueño en su otro yo,/ si no lo imagina, lo vive./ ¿Si despiertos somos ciegos/ a lo que el alma revela?/ El sueño revive y consuela/ con sus reparadores juegos./ ¿Es el sueño proyección/ realidad de todo empeño,/ o lo real no es más que un sueño/ algo cierto o contemplación?/ ¿Si la existencia es ensueño/ y el soñar verdad vestida?/ Gracias a Dios por la vida/ y a su divino diseño”).
Sobre el mensaje de los sueños de la nieta, aparte de los otros autores citados, compartimos con el colectivo –de la IA– un contraste con otros pensadores: Descartes: Su “pienso, luego existo” separa radicalmente mente y realidad. Para él, los sueños son engaños, pero la duda sobre ellos refuerza la certeza del “yo”. Alan Watts: Filósofo occidental influido por el zen, diría “que tanto la vida como los sueños son “juegos de la conciencia”, y que tomarse la realidad demasiado en serio es un error”. Philip K. Dick: El autor de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” exploró la idea de que «la realidad es aquella que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece». “Pero en los sueños, sí desaparece”. La pregunta final de la nieta –¿Es la vida un sueño?– es profunda: Si los sueños son realidad mientras duran, ¿por qué no la vida? Aquí hay dos respuestas posibles: “1. Materialista: La vida es «más real» porque tiene consistencia espaciotemporal compartida (varios cerebros coinciden en ella)”. 2. “Mística: Ambas son ilusiones (como propone el idealismo filosófico), y la única realidad es la conciencia que las experimenta”. El relato de la familia sugiere una “conexión intuitiva con lo numinoso” (Jung), donde los sueños son un lenguaje simbólico que trasciende lo racional. Sea cual sea la explicación, estas experiencias invitan a cuestionar los límites de la realidad y a explorar el misterio de la mente humana, que, como dijo Shakespeare, está hecha de «la misma sustancia que los sueños».
(Te leo el mensaje –entra el Sisimite– y los versos de una lectora: “Simplemente bello, lindo mensaje de la nieta, cierre espectacular, me encanta: Prefiero vivir soñando/ en el mundo mágico cantando, escribiendo y amando/ la vida es más placentera/ como una larga primavera/ voy en camino y orando/ deseando que el presidente, nos siga enseñando”. Saca otra vez Winston pluma y papel: -La vida, y su virtuoso velo/ donde el sueño y el “yo” se enlazan:/ lo soñado y lo real se deslazan/ cual reflejo espectral en el hielo./ ¿Dudas?, ningún recelo pequeño:/ ¿Quién soy?, ¿si seré yo?, ¿si sueño soy?/ Del mañana, del ayer, o de hoy/ ¿O quizás sueño en otro sueño?).


