Por: Otto Martín Wolf

No se necesita ser millonario, un gran empresario o un superhéroe. Tampoco tiene que ser un genio ni haber realizado grandes proezas. Su vida, que pudiera parecer simple y común para otros, puede ser tan interesante -al menos para usted- como para merecer hacer una película de ella.
Soñemos.
En una película de su vida usted será siempre el protagonista principal, los demás serán coprotagonistas o simples extras. No tiene que ser una belleza, tener un cuerpo de modelo o atleta, para usted su imagen siempre será la mejor, como cuando se mira al espejo. Para usted es fácil pasar por alto los pequeños o grandes defectos que pueda tener su rostro, cabello (o su ausencia total) siempre tendrá diez como calificación suya. Siempre encontrará una justificación para esas libras de más, así como esos centímetros de menos de estatura. Ni siquiera su ropa tiene que estar a la moda, esos son detalles sobre nosotros mismos que perfectamente podemos pasar por alto cuando se trate de algo tan importante como los pensamientos y nuestra vida misma. Todas esas ideas que a usted siempre le han parecido importantes y que otra gente ha rechazado, en la película de su vida serán aceptadas y hasta alabadas por todos, todos todos los que usted decida. En esa película usted puede reducir a simples extras a las personalidades más importantes del mundo, dándoles un rol en el que no necesariamente tienen que hablar; una foto de Elon Musk puede estar impresa en un periódico cubierta de lodo y tirada en la acera mientras usted pasa y pone los pies sobre ella sin apenas volver a verla un instante. Nadie valdrá nada en su película, a menos que usted lo decida. Desde luego que no habrá nadie más inteligente y ganará todas las discusiones con argumentos que los otros no sólo no podrán rebatir pero que al final, en el momento que usted desee, terminarán reconociendo la admiración por usted. Su auto, aunque sea una chacharita, en esa película, tendrá vital importancia para el argumento de la misma y, sin dudas, será el mejor
Desde la ventana podrá ver pasar vehículos carísimos y de todo lujo, pero usted sabrá que el suyo es lo máximo y que, secretamente, los demás lo envidian a muerte. Al entrar a la normal indiferencia de bancos y oficinas, usted sabrá que la demás gente le reconoce y, quizá por pena o sentirse inferiores, no le saludan o le vuelven a ver, pero todos saben de su importancia y el valiosísimo papel que usted desempeña en toda la trama.
Sí señor!
Usted es la estrella máxima en la película de su vida y en todas las secuelas que pueda desarrollar
Su infancia?
Todos los niños alrededor suyo siempre supieron que usted era un privilegiado, más bello e inteligente que todos, tanto entre los amiguitos del barrio como en la escuela y luego en colegio y hasta universidad.
No pudo estudiar?
Las personas escogidas por la naturaleza no necesitan estudiar, de alguna manera ella sabe desde el principio que usted está por encima de títulos académicos y le coloca en la posición ideal para que su vida tenga primera importancia sobre la vida de todos los que participan en esa película. En la película de nuestra vida todos, definitivamente, somos los más bellos, inteligentes y super dotados.
El amor?
Aquellos que no se lo ofrecieron usted sabe perfectamente que fue porque, en el fondo, sabían que no estaban a su altura y por temor a ser rechazados -o hacer el ridículo- prefirieron amarle en secreto y soportar en silencio el dolor de jamás poder alcanzarle. Terminaron andando con otra persona, triste consuelo de no poder tenerle. La película de su vida puede ser una obra maestra, recuerde que usted es el escritor, editor, camarógrafo y director y puede poner en ella lo que quiera, derecho que nadie podrá negarle, sólo tiene que pensar en cómo le gustaría que fuera y listo! Sepa de antemano que no todos apreciarán su valor y el de la película de su vida, pero usted sabe que, de todas maneras, se trata de la más interesante, entretenida y bella jamás realizada. Le anticipo que posiblemente hay alguien para quien usted será todo lo que sueña: aquella persona que lo quiere tal como es. Y si eso no sucede y si acaso usted sólo tiene un perrito que lo quiera, aunque sea un firulais medio flaco, sin duda para él usted será siempre el más grande superhéroe que jamás ha existido.



