Por Ernesto Alvarado Reina

Existe una memoria o catálogo de conquistas sociales y de alguna otra índole, que se efectúan para el mantenimiento de la tranquilidad, la confianza institucional, el crecimiento sostenido, la prosperidad y dimensión positiva cumplida en lo ancho y largo del territorio nacional, y por lógica, se realiza para el mantenimiento de acciones efectivas que contribuyan al desarrollo paulatino y seguro de la Nación.
Aunque parezca paradójico e inconsecuente, la singular intensidad de los hechos y no palabras, con elevadas dosis de moralidad, se traducen a futuro en obras que contribuyen a forjar una conciencia de aptitud futurista y compendia con el desenvolvimiento que se proyecta o conduce a erradicar moderadamente o con creatividad a la resolución de las grandes dificultades por la que transitan los pueblos en busca de mayores y mejores rutas de dimensión seria y soberanamente creíble.
Juegan un papel preponderante y de vital importancia, los investigadores, estudiosos o conspicuos ciudadanos que tienden a demostrar la idiosincrasia o carácter de temperamento peculiar; y, por consiguiente, que contribuyen a fecundar o fertilizar el campo de interés poblacional para permitir la supervivencia posterior sin compromisos o limitaciones de ninguna naturaleza.
Con la unión se producen grandes logros que determinan a una expectante como extraordinaria operación de dominante labor verosímil dentro de un proceso triunfal y halagüeño como satisfactorio. Sin embargo, habrá que cuidar los limites o circunstancias que se reflejan en la propia existencia interna y externa.
Los pensamientos bienhechores se aquilatan sin echar a perder los resultados o las consecuencias ulteriores. Nunca se debe abandonar la lucha por la conquistas y batallas hacia la riqueza y fortuna por entero, sino que, por el contrario, el tiempo y el espacio nos concede un sustancial alivio.
En concordancia a lo anteriormente afirmado, se prohíbe constitucionalmente, la intervención de fuerzas extrañas al proceso electoral, porque el patrimonio y propiedad de los Partidos Políticos, esta formado por las siguientes distribuciones: 1º) Los tributos y cargas voluntarias y también legales, 2º) Las contribuciones, donaciones o herencias, legados, comisiones hechas a su favor, 3º) El dinero y financiamiento jurídicamente obtenido por el numero de sufragios obtenidos dentro de la campaña que el Gobierno de la Republica debe de otorgar; 4º) Cualquier otro ingreso lícito.
En tal orden de pensamientos la deuda pública es contribución otorgada por el Estado a favor de los Partidos Políticos, de conformidad al numero de votos obtenido en la participación de la contienda eleccionaria general. (Ver artículos 48, 49 y 50 de la Constitución de la Republica de Honduras.). Por otro lado, se prohíbe obtener donaciones, regalos o dadivas que se conformen al margen de la Ley.
Este recién pasado proceso y justa electoral del treinta de Noviembre del año dos mil veinticinco, nos deja un ejemplo que deben conocer los que se dedican a la dirigencia o capacidad política. Se introduce en un aviso y advertencia de no abandonar la lucha cuando comienza la beligerancia deliberativa.
La respuesta a un asunto y diligencia halagüeños, se consiguen con la realización y fiel cumplimiento de las promesas previamente apuntadas con antelación. La aparente confusa como extraordinaria prueba o justa electoral, produce muchas extensiones como superficies cuya dimensión se puede medir con aptitud y competencia fiel en los auténticos resultados obtenidos en todo el territorio electoral. No hay dudas ni medias tintas. Ni vencedores ni vencidos, todos somos una sola Patria.



