Por Ernesto A. Reina

La circunstancias y motivos que reclaman un ambiente de paz y tranquilidad sin restricciones o limitantes en nuestra querida Nación, se irradian a lo largo y ancho del Territorio Nacional, pues el pueblo demanda no más impedimentos a la promoción de avenidas y puertas abiertas por la emancipada expresión de los votos, tanto en la parte urbana o rural, configurada en una gama de palabras que indican su procedencia legal y proporcional atingente al caudal de sufragios obtenidos por los Partidos Políticos en contienda deliberativa de alta propensión o simpatía.
EL género que ostenta la originalidad como característica elemental no puede ser disputada mediante una preservación de nuestro sentido de la realidad, que se aparta de las prohibiciones imaginarias y artificiosas que impiden sin objetivo definido, la realización de un evento procedente de una luz anímica o psíquica que ingresa a un estado de amplia decadencia o sueño de un desesperado insomnio, probablemente herido por la línea que pudieran trazar ciertos y excepcionales o extraños intelectuales de poca decadencia o credibilidad.
El odioso pasado obscuro y triste de las dictaduras se despide de los talleres de tropel o híbridos que no los desea o aprecia la mayoría de los pueblos en el mundo en que vivimos, humedecido de Moderna Tecnología o lleno de fases cibernéticas o automatizaciones robóticas, no ambicionadas por las distintas clases sociales.
Los diferentes espacios e ideologías de indefinida o indistinta índole se combinan de una declarada envidia y una disputa por el imperio del derecho, inclinado hacia la ocurrencia y genialidad patentes de vitalidad e independencia, desposeídas de la inspiración o hermoso pensamiento de numen particular o característico de la democracia funcional, republicana y participativa; con igualdad de oportunidades y lejos de la discriminación consecuencia de un flamante corriente con nuevos brillos y esplendida escultura de relieve cincelado con guindaras de nueva modalidad traducidas en una prosperidad o crecimiento por entero y sin discriminaciones.
No hay marcha o camino atrás hay que beneficiar los núcleos poblacionales que urgen de un correcta, conveniente o adecuada salud dentro de la proporción de recursos monetarios que se cuenta. Tenemos la obligación de combatir el desempleo con inaplazables labores nacionales o municipales que cumplen un primordial papel.
La educación y la cultura forman el pedestal de crecimiento de los pueblos. La protección del medio o ambiente conforma una meta de observancia obligatoria. Recalco un genuino Programa de Desarrollo Nacional, con la debida colaboración y cooperación de los lineamientos, unido a un personal técnico apropiado y dotado de un verdadero socorro monetario disponible y extenso son los columnas o pilastras sostenibles, para el cumplimiento de fines populares.
El proceso electoral que se aproxima y avecina para el día 30 de noviembre del año 2025, tiene necesariamente que ser un ejemplo para todo el Estado Hondureño. Y un modelo y producto incuestionable y transparente de un proceso electoral.



