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lunes, julio 20, 2026

Tiranos

Por Emy James
SICÓLOGA

Parecería que estaban destinados, que nacieron para desempeñar ese papel porque es que, todo de repente les favoreció; el tiempo en el que les tocó vivir, la gente de la que se rodearon, las experiencias previas y las oportunidades, obviamente aprovechadas.

Y si le buscamos, veremos que encontramos muchas cosas que tienen en común, características que comparten, ideologías y demás.

Tuvieron todo lo que necesitaron y más, para llegar a donde querían llegar, muy desgraciadamente para muchos, incluyéndolos a ellos mismos. Oscar Wilde tiene una frase muy interesante: “En la vida solo hay dos grandes tragedias; una es no conseguir lo que quieres, la otra es conseguirlo”.

Muammar Gadafi es un buen ejemplo de esto. Nació en una campiña Libia y desde muy pequeño conoció un grupito de personas con sus mismas creencias y ambiciones, mismo que lo acompañó hasta lograr su objetivo (esto a finales de la década de las 60´s), que era de enriquecerse mientras sometía a un país completo por más de cuatro décadas.

Durante este tiempo el mundo presenció atentados de toda clase, en embajadas, ataques a aerolíneas comerciales, ejecuciones públicas, encarcelamientos y persecuciones fuera del país que terminaron en la muerte de muchos disidentes.

Un régimen autoritario que duró demasiado tiempo, hasta que apareció un grupo opositor que poco a poco se fue haciendo más fuerte con el respaldo de la comunidad internacional con lo cual logró terminar no solo con el mandato del dictador sino también con su vida.

No sin que antes el mandatario opresor pasara por semanas de agonía huyendo, escondiéndose hasta debajo de las piedras, sin éxito.

Sadam Hussein tuvo una “carrera” política y final bastante similar a Gadafi. Y qué tal el caso del autócrata rumano Nicolae CeauSescu? Luego de más de veinte años de hacer todo lo que se le venía en gana con su país y con su gente, en plena Navidad de 1989 y luego de un corto juicio (No había mucho que defender y sí bastante que condenar), fue fusilado junto a su esposa Elena.

La misma suerte corrió el fascista italiano Benito Mussolini (murió por fusilamiento) luego de llevar a cabo una serie de atropellos a los derechos humanos y demás, aliarse con Hitler y permitir que sus tropas entraran a Italia a perseguir y ejecutar judíos.

Esto por mencionar a unos cuantos personajes absolutistas que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, de tener todo el poder imaginable, a ser prófugos y condenados a muerte.

Pero si hay algo que nos ha enseñado la historia es que los humanos no aprendemos de la historia. Todavía y hasta la fecha ronda por ahí una buena cantidad de gobiernos que se caracteriza por la concentración del poder, la ausencia de elecciones libres, las violaciones a los derechos humanos y ciudadanos privados de su libertad.

Una buena cantidad de tiranos convencidos de que saldrán bien librados del embrollo en el que se han metido.

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