“AUNQUE en Honduras –mensaje de un buen amigo a la distancia—no muchos sueñan como soñaba el sabio José Cecilio del Valle. “Soñaba el Abad de San Pedro y yo también sé soñar”, vale la pena reflexionar en la profundidad de la expresión.” Mensaje de una lectora amiga: “Yo que Winston lo que pensaría es que tiene libertad para hablar en un medio, ser icono de sí mismo y ser escuchado por muchos, esa es la verdadera libertad que tiene, además de los seguidores y cientos de aportaciones que recibe; tiene la libertad de entrar en la mente de muchos y desde la comodidad de su casa impactar a su manada de seguidores… vale la pena la libertad que tiene, sin importar donde quepa”. Alusivo a la conversación de cierre:
(Entonces –vuelve el Sisimite—haciendo contrastes podríamos decir que Freud es pesimista, viendo la liberad como una lucha contra el inconsciente y la sociedad. Fromm, más optimista, propone que la libertad se construye mediante la ética humanista y la solidaridad. Y Jung versus Freud, podría decirse que Jung trasciende el determinismo freudiano al enfocarse en la trascendencia espiritual y la integración de opuestos, no solo en el conflicto. -Fromm versus Jung: mientras Fromm prioriza lo social, Jung se centra en lo arquetípico y simbólico”. -Bueno –ironiza Winston—yo no acabo de descifrar en ¿cuál de esas libertades quepo yo? Tengo libertad de ir a pasear, pero cuando se les antoja sacarme a pasear; de comer cuando me dan de comer; de jugar cuando la tal Victoria quiere jugar conmigo; de dormir, cuando a la nieta se le ocurre que es hora de irse a dormir, si no me toca desvelo; de despertarme a cada rato, porque tengo un sueño muy sensitivo; de ladrar, asomado a la ventana del carro, cuando me sacan por el barrio, porque ya caminando, me comporto más humilde y a nadie le ladro. Solo cuando quiero que se apuren y dejen de platicar, ya que el paseo es para mí no para ellos. Ah, y tengo libertad de ladrarle a los perros grandes, con tal que me sostengan y me mantengan sofrenado del arnés y la correa, porque si me sueltan los despedazo. Así que yo creo que la libertad de los chuchos, no es tan complicada como la de los humanos. Y la tuya consiste en quedarte escondido allá donde vivís porque en el momento que te encuentren, se acabó tu libertad, invadida de metidos merodeando esas escarpadas empinadas curioseando si te les aparecés.) “Cada mañana – mensaje de la doctora amiga– nos sorprende con sus editoriales y en muchos de ellos sus poesías, gracias por compartir y ser parte del colectivo donde reflexionamos, filosofamos y soñamos”. “Interesante tema de los sueños, visto desde varios puntos de vista, nos gustaría creer que son la conexión con el alma y el espíritu, dónde se reflejan nuestros deseos o nuestros miedos más profundos. Como dice Miguel de Cervantes: “Es más quizás una herramienta donde se explora la dualidad de la realidad y la imaginación, la realidad y la cordura, la fantasía y la verdad”. Hay que explorar más sobre los sueños y nuestra mente para entender que no solo somos materia, somos también lo que se llama alma o espíritu.”
“Me encantó –mensaje de otra lectora amiga– feliz día y a seguir soñando, tanto despiertos como dormidos: yo sueño a colores, son tan reales que me da pesar despertarme.” De una lectora periodista: “Y a mí me pasa que cuando yo sueño y está muy bonito el sueño y me despierto y trato de volver a dormir entonces digo: “quiero continuar el sueño que estaba teniendo”, y el sueño continúa. También anoto mis sueños, y si el sueño es muy negativo entonces aprendí a identificar, que es un sueño y no debo preocuparme.” La ilustrada amiga: “Esos versos de Winston en el cierre de conversación, son todo un poema”. Alusivo al cierre: (Saca otra vez Winston pluma y papel: – La vida, y su virtuoso velo/ donde el sueño y el “yo” se enlazan:/ lo soñado y lo real se deslazan/ cual reflejo espectral en el hielo./ ¿Dudas?, ningún recelo pequeño:/ ¿Quién soy?, ¿si seré yo?, ¿si sueño soy?/ Del mañana, del ayer, o de hoy/ ¿O quizás sueño en otro sueño?) (Ya que inspirado con los sueños has estado –entra el Sisimite—y también gozas de libertad de escribir para La Tribuna, cerrá con un verso final: Winston toma su pluma y su libreta: El sueño, artista de la ilusión/ sobre un lienzo pinta la vida/ de tanta aventura vivida;/ ¿es realidad o imaginación?)


