Por Mirna Isabel Rivera

Las noticias positivas en nuestro país se ven opacadas por las negativas; estas inundan los medios de comunicación, las redes sociales y el vox populi.
En un país en desarrollo como Honduras, un centro educativo público no debe estar limitado a impartir clases; debe responder a las necesidades de los estudiantes con menos recursos.
Eso es precisamente lo que está haciendo la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) con el lanzamiento del programa “Mi Bienestar”.
Como egresada de esa casa de estudio, recuerdo que, a pesar de ser una institución pública, uno tenía que contar con dinero para el transporte, para los materiales educativos y la alimentación dentro del campus.
En mi experiencia como exalumna de la UNAH, yo trabajaba a medio tiempo y aprovechaba la oportunidad de contar con una beca préstamo, la cual obtuve gracias a mi promedio y pagué posteriormente cuando me gradué.
Cuando yo estudiaba, era una época tranquila en San Pedro Sula, se podía usar el transporte público sin problemas de crimen (no estaba organizado); eran los años 90.
Sí, jóvenes, soy del siglo pasado, la generación X; podíamos salir de noche, caminar sin miedo a los asaltos. Cuando vi la noticia que dio el rector de la UNAH, me llenó de mucha alegría que la máxima casa de estudios esté innovando en la parte social.
Han iniciado un programa denominado “Mi Bienestar”. Es un proyecto para brindar transporte público gratuito a los universitarios.
Han puesto a disposición 26 autobuses y 13 rutas generales; el rector aclaró que el objetivo es que se les acerque a sus lugares de residencia. Tendrán zonas específicas para los usuarios, muy parecido a lo que ya hacen algunas universidades privadas, con la diferencia de que los de la UNAH tendrán el servicio totalmente gratis.
El objetivo es que ninguna persona inscrita en la universidad pública tenga que abandonar las aulas por falta de transporte. Ojalá que esta medida ayude a que más personas accedan a la educación superior.
Todo conlleva un sacrificio; si uno no nació en una familia privilegiada, debe hacer un esfuerzo mayor para salir adelante, claro, de manera honesta. A veces creemos que las cosas cambiarán por arte de magia; todo requiere un esfuerzo.
El programa no solo incluye transporte gratis, también una clínica de atención integral para empleados y estudiantes, servicios médicos, psicológicos y programas de alimentación. La visión es integral; es paradójico recibir el pan del saber con hambre.
La UNAH muestra el lado más humano de las instituciones públicas, afirma que la educación superior es un derecho, no un privilegio, que su misión va más allá de la de la academia.
Con este programa reconocen las necesidades de los estudiantes, sus miedos y luchas cotidianas. Si bien este tipo de ayudas impulsa en el corto plazo a los estudiantes para culminar su carrera, es también una inversión por el desarrollo del país, el talento no se debería perder por falta de recursos.
En el futuro, estos muchachos y muchachas aportarán al país desde diferentes campos. Invertir en las personas nunca debe verse como un desperdicio de recursos, pero sí el despilfarro que se hace por la corrupción y los corruptos.
La UNAH, al implementar “Mi Bienestar”, marca un precedente que podría replicarse en ciudades como San Pedro Sula y La Ceiba. La educación de calidad no puede desligarse del apoyo integral al estudiante.



