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viernes, junio 5, 2026

¿Reactancia?

“NO ha sido solo su prudente comparecencia – mensaje de una ilustrada amiga– que trajo, momentáneamente, aire puro de tranquilidad y de confianza al proceso electoral”. “Necesitábamos escuchar una voz de mesura y motivación a los votantes, con un llamado a confiar que habrá elecciones limpias y que el CNE está implementando toda la tecnología para que sean garantizadas”.

“Pero, además, debe felicitársele la valentía, sin alharaca, expuesta con serenidad, sobre el rol de las Fuerzas Armadas, que no debe inmiscuirse manejando votos de las mesas y su último oficio ofreciendo un claro razonamiento legal respecto a la subordinación de las FF. AA. al CNE en los aspectos electorales”.

“Ha dado una demostración que la defensa de principios no se hace gritando, y el valor que demuestra, sumado a su sensatez, es motivo de esperanza”. “Todos debemos apoyar su complicada gestión dirigiendo el CNE”. “Muy oportuna y necesaria la participación de la abogada APH –mensaje de un abogado lector– en el programa 30/30”.

“Su tono de voz, su personalidad, fue sobria; definitivamente distinto a lo que nos quieren acostumbrar”. “Ya días vengo diciendo que el talento está de vacaciones y la abogada denota talento que tanto necesita nuestro país”.

La abogada genera al pueblo hondureño confianza, tranquilidad, esperanza; motiva distinto a los demás mensajes”. Un expresidente del CAH: “Excelente editorial, creo firmemente que es fundamental construir democracia, pero considero en la actualidad hay un retroceso institucional, una democracia débil y frágil, llena de imposiciones, interpretaciones y acusaciones sin límite en todos sus ámbitos”. “Honduras no necesita confrontación ni odio”.

El amigo fundador del colectivo: “Magnífico, veraz y oportuno editorial, merecido reconocimiento al desempeño íntegro, capaz y sobrio de APH”. La amiga empresaria progresista: “Era muy importante y necesario que la consejera presidente del CNE, Ana Paola Hall, saliera como lo hizo”.

“Recordando en forma muy elegante, como ella lo sabe hacer y sin buscar protagonismo, tratando de acaparar la atención”. “Era necesario generar confianza”. “Ella es la presidenta del CNE… algo que a alguien se le ha olvidado que ya no es quien dirige”. “Excelente la conversación de cierre”:

(¿A quién en su sano juicio –tercia el Sisimite– se le antoja justificar estos comportamientos conflictivos, ignorando que ello propicia apatía de los electores y desánimo de concurrir a las urnas? -Más –ilustra Winston– en los jóvenes, los independientes, los indecisos, (adictos a sus chunches digitales) a los que es imperativo motivar, transmitiéndoles altas dosis de confianza en el proceso electoral.

De lo contrario, muchos de ellos se preguntan ¿si vale la pena ir a votar por lo mismo de lo mismo, en un crispado ambiente convulsionado? -Por supuesto –vuelve el Sisimite– que nada que cause miedo y nerviosismo contribuye al propósito democrático.

¿Y no será esto parte de alguna estrategia para desalentar a todos esos votantes que al fin de cuentas son los que van a decidir la elección? ¿Quiénes ganan de eso, de provocar desconcierto y desmoralización a la ciudadanía, y quiénes –vaya hatajo de boca abiertas– estarán cayendo en la trampa como tontos útiles?).

(Hay ejemplos –tercia el Sisimite– documentados de intimidación electoral mediante el miedo que desmotiva a los votantes: Brasil (2022). Circulaban mensajes sobre supuestos planes para cerrar los colegios electorales temprano y advertencias falsas sobre necesidad de llevar documentos especiales, alertas inventadas sobre seguridad en los lugares de votación.

Venezuela (diversos procesos): Amenazas veladas sobre consecuencias para quienes votaran por la oposición, advirtiendo de que podría haber represalias en programas sociales. Creación de un clima de incertidumbre sobre la seguridad durante la votación. Nicaragua (2021).

Detenciones previas de candidatos opositores; presencia militar conspicua cerca de colegios electorales; campañas sugiriendo que votar era «peligroso». -Cierto –interviene Winston– que la desconfianza sobre el proceso puede desmotivar a ese nutrido segmento de la población, indecisa, independiente e indefinida, que decide la elección.

Sin embargo, una cosa es la desconfianza y otra el miedo. Esa táctica del miedo a veces tiene un efecto de rebote o reactancia. -Hay veces –vuelve el Sisimite– que el miedo más bien puede provocar una reacción de concurrencia en lugar de huida. Una activación colectiva del sistema de recompensa.

Hay casos, cuando el cerebro libera neurotransmisores como la dopamina, que genera una sensación de placer que puede superar al miedo, llevando a las personas a buscar situaciones de riesgo y hasta ansiedad por superar el peligro”. “Reactancia – ilustra Winston– es, en teoría psicológica la motivación de recuperar la libertad cuando esta se ve amenazada”

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