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jueves, septiembre 17, 2026

Razones para desfilar, las hay

Por Enrique Zaldivar

En mi tiempo de caballero alumno, en el entonces llamado Liceo Militar del Norte, cada vez que llegaba el quince de septiembre era mínimo un mes de ensayo después de clase, y los últimos días, eran completos en la preparación de los desfiles. Siempre entre los últimos en desfilar para que la gente pudiera apreciar los pasos marciales, los actos del pelotón de fusileros y la banda marcial. Tuve la dicha de estar en todos, ya que la curiosidad nunca me escaseaba.

Y una de las cosas que me encantaba, es que aprendí a no “Sobre pensar” lo que estábamos haciendo. Desde la escuela aprendí que era un acto de recordar que somos hondureños y que salimos a las calles, como un acto de libertad a simplemente mostrar que podemos hacerlo, que podemos ponernos de acuerdo en ello y que podemos intentar, sobre todo en las edades escolares y de colegio, que mostrábamos los talentos y habilidades descubiertos.

La gente, siempre acompaña, pues generaciones van y vienen y siempre están cerca de sus hijos o familiares, cuidándolos y animándolos. Creo que nada cambia el recuerdo familiar del hijo que desfilaba, o la niña que se vestía de palillona con sus colores y atuendos. Y que de los estudiantes que ensayan horas y horas, con sus tambores, bombos y liras, para mostrarnos lo que son capaces de hacer en ese desfile. Cuando pensamos demasiado o politizamos todo, poco o nada podemos hacer pues siempre existirán opiniones de pensadores que desean indicarnos como debería de ser todo.

Piense en la pandemia. Que no hubo desfile. Quiere decir que allí no pudimos mostrar nada, ni preparar algo para ese día especial. Solo con el hecho de que se pueda hacer, para mí es motivo de celebración. Pero también, que veamos los colores patrios, las costumbres y las diferentes representaciones, mensajes o personajes que hacen hoy día lo que somos como hondureños. Y si aún no lo queda claro, que beneficio puede haber de todo ello. Tanto ensayo, tráfico, calles cerradas, padres que invierten para los atuendos de sus hijos, déjeme decirle la sensación que quedaba después de cada desfile.

Sentíamos que podíamos decir ¡Misión cumplida! Casi, casi que nos sentíamos héroes. Porque el deber se hizo. Y ese sentir, perdura e inspira nuestras vidas para ponernos a pensar en nuestras tareas cotidianas. ¿Misión cumplida? Siento que le estoy dando algo a mi país. Contribuyendo con algo. Sumando algo. La mayoría de las veces sentimos que es nuestro país quien nos debe, siendo todo lo contrario.

Si algo podemos pensar estos días es si dejamos de hablar mal de nosotros mismos. De menospreciar lo que tenemos que sin duda muchos quieren. De desear habar nacido en otro lugar y abrazar el propósito divino de que por alguna razón nacimos en nuestra Honduras. Me encantaba un lema de campaña de un grupo que decía “Si cada quien hace lo suyo bien, haremos grande nuestra Honduras” y pienso que así es, nos sentiríamos como después de desfilar. Orgullosos de ser hondureños.

Sabemos que son muchas las situaciones que nos apremian. Y que no encontramos, ni encontraremos respuestas en los políticos, sino que todo cambio vendrá de mí, o de usted. Deje de sobre pensar si la libertad, la independencia y los derechos etc. Y vea los rostros del futuro, que a pesar de todo eso, le dan su mejor esfuerzo a la patria. Y espero haya tenido la oportunidad en su vida de ser parte activa de un quince de septiembre. ¡Que Dios bendiga a Honduras siempre!

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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