Por Enrique Zaldivar

Cuanta razón tiene esta frase, que me enviaron. Que la política no nos robe la Navidad. No olvidemos que, en estas fechas, todos queremos estar juntos como familia. Celebrar un año desafiante. Que no se nos robe la esperanza tampoco de que, con cada inicio de año, todos deseamos contar con nuevos propósitos y planes.
Honduras necesita, definitivamente que nos dejen respirar de los intereses particulares, de las divisiones por ideales, por opiniones, por preferencia. Honduras es un país que nunca ha sido violento.
Pero todos grabamos en nuestra memoria reciente, hechos que no debieron pasar, pareciera adoptando represalias de lugares que no son los nuestros. Llegó el momento de decidir. Y le pedimos a Dios sabiduría, cada quien en haciendo lo suyo.
Todos seremos partícipes. Pero este es solo un paso, importante si, para la Honduras que deseamos construir. Hemos tenido un año de foros donde se insultan. Un año donde toda la basura que tienen la reparten por las redes sociales.
El país está harto de eso. Y recordemos que siempre sabe expresar su voluntad. Todos pendientes del mero día de las elecciones y el tiempo postelectoral, porque sabemos que no todos tendrán la altura de aceptar resultados, y que todos tienden a señalarse ganadores, o a conveniencia afectados de fraude.
Han olvidado poner a Honduras primero. Y lo que está ocurriendo es que se está llegando a aborrecer toda la clase política. Presente está el recuerdo del año 2017, que abrió un panorama nunca visto.
Recuerdo estábamos en el trabajo y escuchamos las noticias. Saqueos, quemas, violencia, negocios cerrados. Pérdidas económicas irreparables y un retroceso del cual todavía pagamos facturas. Pero Honduras deberá ahora mostrar que ha madurado. Que estos acontecimientos, no deben repetirse.
Y que se deberá respetar la voluntad popular. Me entusiasma mucho el ver, que, a pesar de estos ruidos de violencia, la sociedad no ha detenido su deseo de celebrar su Navidad. Más que las compras, o las decoraciones, es el deseo de ya pasar a otra cosa.
De poder compartir con la familia, de dejarse de ver con ojos de enemigos y centrarse en lo que es importante: Avanzar con bien. Hemos escuchado tanto ruido de sabotajes, trampas, fechorías, pero de algo estoy seguro: Honduras saldrá a votar masivamente y sin temor. Lo vimos en las primarias. Lo veremos de nuevo esta vez.
Conscientes, participativos, vigilantes, maduros, pero sobre todo con el deseo que este capítulo de nuestro país sea eso. Un capítulo más. Estamos ya en el tiempo de reflexión, en el tan ansiado silencio electoral, que seguro no lo tendremos como quisiéramos, pero el calor de las campañas tiene que bajar su intensidad.
Y allí es donde vemos hacia los lados. A los que están con nosotros en las buenas y en las malas. Nuestras familias. Nuestros hogares. Y es momento de voltearnos a ellos, y empezar a sanar.
Nada traerá tanto beneficio a nuestra amada Honduras que la unidad de las familias. La reconciliación y el perdón, de cosas, que en todas y cada una ocurren. Démosle una nueva oportunidad a esa convivencia.
A nuestras ciudades. Y por un instante creamos que las cosas pueden ser mejores. ¡No permita que los políticos nos roben la oportunidad de estar juntos! Y cada quien, pueda desearse lo mejor. Nuestra economía también lo necesita.
Necesita que se vuelva a activar el comercio. Que cada quien pueda llevar pan a su mesa. Y que todas las actividades para este mes de diciembre, puedan llevarse en Paz y armonía. ¡Es el clamor de una nación!



