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sábado, abril 20, 2024

Poesía y justicia, con el prisma de Roberto Sosa

No sé si les gusta la poesía, pero existen diferentes géneros, por ejemplo, la épica, la lírica y la que escribía el poeta hondureño Roberto Sosa, que era considerada social. El legado de este ilustre escritor describe lo que es Honduras, un país con profundos problemas sociales, económicos y políticos. En el actual contexto, donde vemos a un expresidente Juan Orlando Hernández siendo enjuiciado en una corte federal de Nueva York, hasta el momento el ex gobernante no acepta su culpabilidad, contrario a los otros implicados, dos policías de alto rango, que ya se declararon culpables y están dispuestos a cooperar con la justicia norteamericana, ante este escenario vieneninmediatamente las metáforas de nuestro querido poeta Sosa.

En Honduras es costumbre que la justicia no se aplica a todos por igual, hay una especial para los ricos y poderosos, por eso causa tanto malestar entre los que manejan nuestro país a su antojo, ver a uno de sus líderes pasando por esta tortuosa situación. Aunque anteriormente tuvimos otro expresidente enjuiciado por otro delito y sentenciado, murió prácticamente en el exilio en los Estados Unidos, sin pena ni gloria.

Aquí, en este terruño se hace un pequeño escándalo mediático, pero luego, vemos que salen con sobreseimiento definitivo, es como una pequeña condena pública para luego dejarlos en libertad. Por eso, no es extraño ver a los máximos representantes del Poder Judicial en foros televisivos rasgándose las vestiduras. Las preguntas que saltan ¿a quién sirve el sistema judicial?, ¿por qué no funciona de manera independiente? Por eso, tanto asombro al ver cómo funcionan las cosas donde el Tío Sam, “nadie está por encima de la ley”, mientras aquí en la república bananera impera “cuánto tienes, cuánto vales”.

Sí, al inicio mencioné que abordaría la poesía del gran poeta Roberto Sosa, pero era necesario un preámbulo, para contextualizar un poco sus versos, que siguen tan fuertes y claros como cuando los publicó en 1969, en su libro “Los pobres”, que lo hizo acreedor a importantes reconocimientos internacionales.

En el primer verso, Sosa expresa en primera persona: “Entré en la Casa de la Justicia de mi país y comprobé que es un templo de encantadores de serpientes. Él fue testigo de lo que ocurría en el sistema judicial, nadie se lo contó, pudo avizorar lo que ocurriría en el futuro. El poeta expresa un sentimiento de frustración y desesperanza: Dentro se estácomo en espera de alguien que no existe. Ese alguien podría ser de manera simbólica la diosa Temis (símbolo de la mitología griega), la que tiene una venda en los ojos y una balanza, pero en nuestro país no funciona así.

Nuestro querido poeta, de manera directa y melodiosa, nos presenta una imagen que provoca terror: “Temibles abogadosperfeccionan el día y su azul dentellada.Jueces sombríos hablan de pureza con palabras que han adquirido el brillo de un arma blanca. Las víctimas -en contenido espacio-miden el terror de un solo golpe.”

Sosa hace un cierre contundente en su último verso (ahora en la era de la tecnología sale a la luz pública futuros magistrados pidiendo “alguito” a los políticos a cambio de favores),claro, la metáfora del poeta Sosa es sublime, lo burdo y cotidiano de un sistema fallido lo presenta con la elegancia de sus palabras: Y todo se consuma bajo esa sensación de ternura que produce el dinero.

En la época del consumismo, el dinero que se obtiene de fuentes oscuras, es limpiado con vehículos blindados, con relojes y dispositivos de alta gama, por decir poco, porque la lista usted la puede continuar y agregar desde los gustos más refinados hasta los más pervertidos.

Los que ostentan el poder deben verse en un espejo, ser congruentes con su discurso socialista, vivir junto al pueblo la austeridad, dejar los excesos, pareciera que quieren darse una vida de lujos que nunca tuvieron a costillas de la cosa pública, ahora que alcanzaron la movilidad social ascendente (de manera momentánea) al menos que quieran eternizar en el poder, cambiando las leyes a su antojo.

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