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martes, julio 21, 2026

Pasar por alto

Por Mirna Isabel Rivera

Vivimos en un sistema global donde la libertad de prensa y la libertad de expresión enfrentan cada vez más limitaciones. En ese contexto, resulta más sencillo decir: “De ese tema mejor no hablemos…”. Hablemos de convivencia, pero no de las masacres. Hablemos de esperanza, pero no de las causas que nos han llevado hasta aquí. Hablemos de los efectos, pero no de las raíces del problema.

Lo que sí tengo seguro es la libertad para elegir qué pasar por alto. Temas que incomodan al poder: el despojo de las tierras ancestrales a los pueblos garífunas y a los pueblos originarios, la pérdida de la soberanía nacional con la venta en pedazos del territorio, la posible privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, de narco políticos que regresan al país indultados, pero son recibidos con alfombra roja, por citar algunos.

Siempre tengo la opción, claro está. Puedo elegir el silencio para evitar represalias. Aunque eso también es pasar por alto.

Podría pasar por alto un terremoto o una tragedia como la ocurrida en Venezuela. Podría ignorar la escasa ayuda que recibieron miles de personas mientras familias enteras permanecían bajo los escombros. Podría olvidar los gritos de quienes esperaban ser rescatados.

Sin embargo, al mismo tiempo, buena parte del planeta seguía pendiente del Mundial de Fútbol 2026. Ese acontecimiento no pasó desapercibido; ocupó titulares, conversaciones y redes sociales. Este tipo de eventos no está separado de la geopolítica.

¿Por qué? Porque el deporte tiene la capacidad de conectar a millones de personas de manera simultánea y al mismo tiempo servir como plataforma para silenciar sus pensamientos racionales y permitirles desbordar sus emociones sin ningún filtro o empatía hacia la otredad.

Sí, podemos pasar por alto la realidad cotidiana de millones de personas que viven en condiciones de desigualdad. Podemos ignorar a quienes luchan cada día para comprar una canasta básica cada vez más cara. Pasar por la panadería es un lujo, una bolsa de pan o una repostería cuesta cada vez más.

También podemos pasar por alto una guerra como la de Ucrania o el conflicto con Irán. Al Hacerlo desconocemos que estos terminan afectando el precio de los alimentos, de los combustibles y del costo de vida, en países que están a miles de kilómetros del campo de batalla.

La geopolítica no es un asunto lejano, perfectamente puede estar en la mesa de discusión nacional; desafortunadamente, las consecuencias tarde o temprano llegan a impactar negativamente a la mesa de cada familia.

Sí, podríamos pasar por alto los acontecimientos internacionales, las decisiones que toman las poderosas potencias, los cambios políticos que parecen distantes, pero afectan nuestra economía doméstica.

Pasar por alto es aceptar que otros impongan su agenda egoísta y nos dejen literalmente comiendo una vez al día, como ya ocurre en muchas familias.

No es fácil mantenerse informado. No es sencillo comprender todo lo que sucede en nuestra comunidad, en nuestra ciudad, en nuestro país, en la región y en el mundo. Pero hoy tenemos más herramientas que nunca para romper el cerco mediático. Con internet y un teléfono celular podemos acceder a estar informados desde prácticamente cualquier lugar del planeta y contrastar las fuentes.

Por duro que parezca, pasar por alto sigue siendo una opción para millones de habitantes de nuestro planeta y luego no comprenden por qué sus finanzas personales siempre están en números rojos y por qué el futuro es tan incierto. Entonces, ¿qué está pasando por alto usted? (MIR)

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