MORALEJA del editorial, “¿Triste Criatura?”: “Los padres en el hogar y los maestros en las escuelas son las figuras que hijos y alumnos toman de ejemplo. Animal quien no entienda su delicada responsabilidad. Quien busca en el animal lo que no halla en el hombre, no necesita dejar de ser humano: ambos, adultos y jóvenes, necesitan aprender a ser menos bestia y comenzar a ser más humanos”. “El animal guarda el instinto de la vida, y el humano, la conciencia de su destino. Cuando uno olvida su naturaleza y el otro su compasión, nace la criatura más triste del mundo: la que ya no sabe ni aullar a la luna, ni rezar a la luz”. (“La imagen final –análisis de la IA– es devastadora en su simplicidad: la criatura más triste del mundo es aquella que ya no sabe aullar a la luna ni rezar a la luz; separada tanto de su instinto como de su conciencia, sin pertenecer ni a la naturaleza ni a la civilización”).
Alusivo a lo anterior la letrada consejera comparte esta conmovedora realidad con el colectivo: “Estas son las criaturas más comúnmente asociadas con este título: 1. El oso polar Arturo: Conocido mundialmente como «el animal más triste del mundo». Arturo vivió 22 años en cautiverio en el zoológico de Mendoza, Argentina. La razón: Tras la muerte de su compañera Pelusa, Arturo mostró signos evidentes de depresión. Además, vivía en un clima extremadamente caluroso para su especie, alcanzando temperaturas de hasta 40°C, lejos de los glaciares de su hábitat natural. Murió en 2016 a los 31 años. 2. El Ave Kaua i o o(Moho braccatus): Su historia es considerada por muchos como la más desgarradora de la naturaleza. La razón: En 1987 se grabó el último ejemplar de esta especie, un macho que cantaba buscando una pareja que ya no existía. El ave cantaba una melodía de dúo, haciendo pausas esperando la respuesta de una hembra que nunca llegó, marcando así la extinción definitiva de su especie. 3. La ballena de los 52 hercios. A menudo llamada «la ballena más solitaria del mundo». La razón: Esta ballena canta en una frecuencia (52 Hz) que ninguna otra especie de ballena puede escuchar o responder. “Ha pasado décadas vagando por el océano llamando a compañeros que nunca podrán entender su mensaje”. El ilustrado amigo magistrado: “Le manifiesto haber leído con fruición su editorial de este día en el que, a raíz del requerimiento de Carlos David, le responde con una mezcla de IA y metáfora, respuesta que, además de aleccionadora, se hace extensiva a muchos de sus lectores”. “Debo manifestarle el haberme gustado mucho, entre otros aspectos porque me retrotrajo a mi niñez cuando aún los adultos metían miedo a los niños con el personaje del Sisimite, sin haber comprendido nunca su real significado cargado con elementos de sabiduría; lo mismo el personaje de Winston del que siempre creí era solamente una muy querida mascota que lo acompaña en su elección de misantropía, lo cual creo es en parte verdad, pero trasciende a este aspecto y se expresan, por ese medio, muchos pensamientos, sentimientos y emociones”. “Por lo demás, comparto su sentido del papel de paternidad que implica, entre otros, la obligación y necesidad interna de defender a sus hijos e hijas ante muchas circunstancias que se presentan en la vida y que, probablemente, nunca termina, no importa cuántos años hayan transcurrido e, incluso, a mi entender y mi fe, trasciende a la vida material”.
“Buena idea –la muy leída amiga de la crítica literaria– lo de «si es obvio no necesita fingir» me alegra verla”. (Alusivo a “Winston, el perrito, tiene una idea cautivadora: “Soy un perro. Si es obvio, no necesito anunciarlo. Pero aprendí a escribir porque amaba lo humano cuando lo veía brillar”). Y continúa su mensaje con una dosis de buen humor: “La IA escribió lo que tenía apuntado del Sisimite. Feliz día. Por lo tanto, me cae mal la IA. Es leída también la descarada esa”. “En el siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau consideraba que el hombre era bueno por naturaleza y que su bondad era corrompida por el ambiente y la necesidad de sobrevivir”. “El término therian me hace pensar en tierra, en la naturaleza (estado de naturaleza) el cual no ha llegado aún al estado de cultura que es el estado más elevado”. “Denis Diderot desarrolla también la idea de una sociedad dominada por el vicio que perversa al hombre”. “Interesante dicotomía naturaleza-cultura. Brillante aporte de los filósofos franceses del siglo de las luces”. “Añadiría que Winston es narrador-observador, pero al igual que el Sisimite “podría considerarse en cierta medida omnisciente”, ya que todo lo ve y todo lo sabe ya que ‘tiene todo el conocimiento de la psicología íntima del Sisimite’”. Él le ayuda a desarrollar lo que quiere expresar “sin tener que decirlo todo él”. Es la voz creada para “disminuir el impacto en los demás de las duras realidades emitidas por el Sisimite”. Su figura de mejor amigo, la personificación del perro a través del diálogo permite “desarrollar los temas más sensibles y hacerlos más accesibles”. “Evita la susceptibilidad del público receptor, matiza el impacto de las crudas verdades” emitidas por “una de las voces editoriales más distintivas del periodismo centroamericano”. Voilà c est tout. (Ya… es todo, terminé). (Winston: “lecteurs distingués du collectif”. -¿Y es que vos –sorprendido el Sisimite– sabés francés ? -Ni una palabra –se ríe Winston– me lo sopló la IA).


