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martes, abril 23, 2024

No vamos a hablar de política

Pues, como cosa rara la vieja, las “bendi” y su servidor, pudimos salir un “finde” de relax, según dijo mi hija que estudia inglés. Lo primero que me dijo la doña fue que no fuera a hablar de política, porque eso hasta en los frijoles se encuentra acá y de nada sirve, me dijo, según recuerdo.

La cosa es que agarramos temprano para la terminal, la idea era llegar donde la suegra en uno de los pintorescos pueblos del interior. Pues, al llegar y comprar los boletos, nos dimos cuenta que estaban casi al doble de la última vez, cuando ella, como buena esposa, le preguntó al dependiente, éste le confirmó que la gasolina estaba más cara por las políticas del gobierno. Yo, calladito, como un santo en procesión.

Nomás al salir de la terminal, nos encontramos con una cola de esas matadoras, casi dos horas nos volamos y, al preguntar por la ventana a un señor de los que venden jugos colgados en varita, respondió que los del turno de hoy se habían tomado la calle, exigiendo a los que mandan no sé qué cosa y por eso era el retraso. Yo solo la vi de ladito, pero mejor me hice el papo al verle la mirada de crimen. Al llegar, después de muchas penurias, donde se suponía íbamos a desayunar y de paso dar una regadita a las plantas, nos dimos cuenta que el precio de los desayunos, que ahora, por la hora, eran almuerzos, estaban casi al triple de lo esperado, es porque los granos subieron y el gas también, contestó el que cobraba, con eso que la canasta está más cara, remató.

Al fin, después de la travesía de todo el día en el bus, por la huelga en la salida y dos tomas más en la carretera y un derrumbe que tuvimos que esperar porque los que reparan no tenían una unidad y había que pedirla, por los recortes de presupuesto, al fin llegamos casi de noche donde la suegra, al bajarnos con el estómago pegado al espinazo y las tripas chirriando por el hambre y la vejiga que revienta, nos encontramos con el pueblo a oscuras, medio tanteando las paredes y rogando a Dios nos encontrarnos un amigo de lo ajeno, porque todos sabíamos que policías casi no hay en el área, por las políticas que se tomaron en la capi, llegamos donde la suegra, encontrándola en camisón y en medio de una nube de plagatox para espantar los zancudos.

Vaya al fin llegaron, me dijo ella, lástima que vengan tan tarde, ya ni pude hacer cena, ahora quitan la luz por dos días seguidos y bañarse no se les ocurra, hay que ir al río, se fregó la bomba y no hay pisto dice la alcaldía para repararla. Pero bueno, por lo menos fresco tibio hay allá y creo que aún no se ha derretido el hielo que compramos.

Pero ahorita como es de tarde, mejor acuéstese y digamos que me alegra haberlos visto un rato, despidieron al viejo por ser de otro partido y se nos acabó el gas, así que mejor se acuestan porque mañana hay que regresarse temprano, porque dijeron los del bloque la oposición que se tomarán el desvío.

Yo, todo molido, macaneado por el viaje, los riñones machacados y con un hambre de pobre, medio pude contener la carcajada, cuando vi los ojos de mi esposa que relumbraban como tizones en la oscuridad por la cólera y entre risas y risas solo logré decirle, pero hoy no he hablado de política… conste…

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