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lunes, julio 20, 2026

Navidad Luces y sombras de un zigzag emocional

Por Irazema Ramos

Para muchas personas, la Navidad despierta una sensación de gozo, expectativa y esperanza. Las luces, se representan con actos de generosidad y los rituales compartidos, como adornar el árbol, preparar comidas especiales, intercambiar regalos, representan una oportunidad para reforzar lazos, expresar cariño, gratitud y reconstruir un sentido de pertenencia, básico para todo ser humano.

Pero para otras, esta época es sombría, particularmente desafiante desde el punto de vista emocional. Las expectativas sociales y comerciales impuestas, la “Navidad perfecta”, regalos, decoraciones, celebraciones, pueden sentirse abrumadoras.

La presión por cumplir con ideales festivos, el costo económico, la sobrecarga de responsabilidades, y la organización de eventos familiares pueden disparar niveles de estrés. Un informe de Clinical Research, titulado “Social Expectations during the Festive Season” (Expectativas sociales durante la temporada festiva) indica que cerca del 25 % de las personas señala que su salud mental empeora en Navidad.

Para muchos, las fiestas evocan recuerdos felices del pasado, niñez, seres queridos, celebraciones anteriores, lo que puede generar nostalgia. Pero cuando hay ausencias significativas, fallecimientos, rupturas familiares, distancias, esas fiestas tan cargadas emocionalmente pueden intensificar la tristeza y el sentimiento de pérdida.

Este fenómeno es especialmente relevante para quienes atraviesan procesos de duelo, ya que, la presión social de “ser feliz” en Navidad puede intensificar el malestar. Esa disonancia entre las expectativas externas y el estado emocional real, entre lo que “deberíamos sentir” y lo que sentimos, puede producir angustia, culpa o una sensación de fracaso.

Hablando también de estrés financiero, sabemos que, en muchos hogares, la celebración navideña implica gastos, regalos, cenas especiales, decoraciones. Para quienes tienen recursos limitados o han atravesado dificultades económicas, esta carga extra puede generar ansiedad, preocupación e inseguridad, el estrés financiero en temporadas festivas puede exacerbar problemas de salud mental, generando un ciclo de preocupación, impulsividad en compras, culpa o sentimiento de incapacidad.

La Navidad generalmente supone reuniones, viajes, convivios, situaciones sociales intensas. Pero para personas con ansiedad social, duelo reciente, traumas pasados, o simplemente con bajo estado de ánimo, estas demandas pueden ser una fuente de malestar, miedo, evitación, resignación o agotamiento emocional, debido a la presión social de tener que socializar.

Al mismo tiempo, algunas personas pueden sentirse aisladas, si no tienen familia cerca, si han perdido seres queridos, si han tenido conflictos, lo que acentúa la soledad en una época en la que “todos celebran”.

Sin embargo, un análisis sistemático publicado en 2023, que revisa múltiples estudios sobre urgencias psiquiátricas y hospitalizaciones alrededor de la temporada navideña, concluye que no hay un aumento significativo en hospitalizaciones psiquiátricas durante Navidad.

De hecho, las admisiones suelen disminuir en esos días y te lo confirmo también yo, que mi consulta privada también se ve disminuida. Pero este patrón no significa que las dificultades desaparezcan. Pero más allá de los riesgos, necesito enfocarme en potenciar el bienestar, ya que, a pesar de las dificultades, la Navidad también ofrece valiosas oportunidades para el bienestar emocional, si se aborda conscientemente:

• Reconectar con seres queridos en encuentros familiares o con amistades pueden brindar apoyo, contención y reafirmar lazos afectivos.

• Los rituales de dar y recibir pueden fortalecer sentimientos de aprecio, sentido de comunidad y pertenencia, poniendo en practica la gratitud y la generosidad.

• Para muchos la Navidad es un espacio simbólico de cierre de ciclo, reconciliación, esperanza y renovación, lo que puede favorecer la regulación emocional a través de la reflexión y el perdón.

• Aceptar los propios límites, reconocer las propias emociones, permitir espacios de descanso y expresar vulnerabilidad sin culpa promueve el autocuidado consciente. Para quienes puedan experimentar dificultades en este mes lo más recomendable es:

• No hay obligación de participar en todas las actividades sociales, está bien decir “no” si algo genera mucha angustia.

• Es válido comunicar cómo te sientes, expresar tristeza, estrés o nostalgia con personas de confianza puede aliviar la carga emocional.

• Descansar bien, cuidar la alimentación, mantener actividad física y cuidar vínculos sanos, te mantendrá a flote este mes.

• Reconocer que es posible sentir alegría y melancolía al mismo tiempo, es importante permitirnos esa ambivalencia emocional, aunque sientas tristeza, no te quedes conectado todo el mes en esa emoción.

• Si la tristeza, ansiedad o estrés se vuelven persistentes o intensos, busca el apoyo profesional. Este mes, no hay un efecto uniforme, puede ser un zigzag emocional, un vaiven entre lyces y sombras, por eso es tan importante promover un enfoque de autocuidado, empatía, comprensión y comunicación, no demos por sentado que todos deben sentir lo mismo que yo.

Si tienes algo por compartir con nosotros escríbenos a [email protected] o búscanos en Facebook, Irazema Ramos- Psicología.

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