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jueves, junio 4, 2026

¿Multicapilaridad?

“HE disfrutado mucho la lectura de su libro”. –mensaje de un estimado intelectual que reside en el exterior a quien un hijo suyo le llevó el libro de regalo navideño– “El eje oro / humo, sólido / líquido, eterno / efímero, está bien planteado y resulta inteligible para el lector contemporáneo”.

“La oposición funciona porque no es abstracta: se ancla en imágenes reconocibles (brillo, corrupción, solidez, ruido)”. “El uso implícito de la metáfora de la “sociedad líquida” –sin nombrarla– es elegante: dialoga con un imaginario intelectual contemporáneo sin subordinarse a él”. “Al llegar al final, no puedo menos que compartir con el autor y dilecto amigo, la acertada explicación que ofrece afianzada en la medida que, página a página, saboreamos lo escrito con pedagógica profundidad”.

Reproduce unos fragmentos de la explicación de contraportada: “¿Por qué AURUM como título del libro? “Es la palabra latina para “oro” y su raíz relacionada con el brillo del amanecer y la luz del sol”. Contrario a lo pasajero, a lo desechable, “Aurum” es eternidad y permanencia: Su valor simbólico: “Incorruptibilidad: el oro no se corroe, como los valores firmes que no se degradan con la moda o el ruido líquido de la sociedad”.

(De ahí, puede interpretarse la diferencia entre los valores sólidos que se atesoran, cimiento de una sociedad bien estructurada, y lo superficial, lo ligero, lo fugaz, la prisa, el atropello, las características de inestabilidad de la actualidad).

“Aurum”, sería una metáfora del rescate de lo sólido, lo noble y lo eterno, frente al espejismo volátil, efímero de la sociedad actual. AURUM: El oro perdido de los valores. (Raíces de eternidad en la actualidad de humo). Otras conceptuosas palabras de una leída amiga: “Ahora que acabo de leerlo aplaudo la elección de Aurum como título; es acertada y fértil”.

“El texto y la lectura de sus variados y exquisitos escritos activa el simbolismo detrás de tantas cosas en que a menudo no reparamos o no damos importancia, haciéndolo operar en distintos planos: lingüístico, metafórico, instructivo, bíblico, irónico, moral y cultural”.

“Esa multicapilaridad le da densidad semántica a la lectura”. “El texto no divaga; todo gravita alrededor de la idea de permanencia. Se mueve entre la explicación ensayística y la prosa simbólica, lo cual es coherente con un libro que parece querer interpelar tanto a la razón como a la conciencia”.

“Aurum”, se arraiga en la primera luz. “No es solo oro, es el resplandor del amanecer que contiene en su nombre la memoria del sol”. “Así, la obra se postula no como un objeto, sino como una fuente de luz originaria, iluminando desde el lenguaje mismo”.

“Contra el olvido líquido –conceptuosas palabras de otra apreciada amiga– en una época de valores volátiles, “Aurum” es un acto de resistencia lingüística”. “El título y su lectura, como el metal, promete incorruptibilidad: lo que aquí se expone no se disolverá con el ruido”. “Aurum trasciende la mera mención del oro; evoca la transmutación”.

“El libro se presenta como un crisol donde lo efímero de la actualidad puede transformarse, mediante la reflexión, en una sustancia perdurable”. “El título es, en sí, la piedra filosofal de la propuesta”. “Aurum es mucho más que un título ornamental, es un manifiesto, en una palabra: un reclamo de permanencia, una alquimia verbal que convierte el lenguaje en un espacio donde lo eterno resiste y brilla, incluso –y sobre todo– en nuestro tiempo de vapor y prisa”.

“Me encantan esas conversaciones de Winston y el Sisimite”. (¿Y vos –tercia el Sisimite– ya leíste el libro, o lo tenés de adorno en los estantes ocupados de tu estética biblioteca? -“Aurum” –ilustra Winston– es la respiración profunda que busca el aire claro de los fundamentos. lo dicho en nuestras conversaciones –aquello que brilla con luz propia– será rescoldado de las sombras de lo fugaz).

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