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miércoles, junio 12, 2024

Monopolio y tabaco

El tabaco se ha consumido por más de tres mil años con fines rituales, medicinales y sociales en América. Las finalidades del consumo eran muy variadas y siempre había un rito detrás del consumo de tabaco y sobre todo mucha consciencia de lo que significaba aquello.

Además de fumarse, el tabaco se aspiraba por la nariz como rapé, se masticaba, se comía, se lamía, se bebía, se untaba sobre el cuerpo y como gotas para los ojos también. Se usaba de igual forma en la práctica de ritos: soplado sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, se esparcía en campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico. Hoy diferentes estudios hablan de sus beneficios en el campo de la salud.

Con la llegada de los españoles, a partir del año 1500 D.C., el conquistador Pedro Alvares de Cabral reportó que los nativos del actual Brasil utilizaban el tabaco para tratar abscesos, fístulas, llagas, pólipos inveterados, entre otras dolencias, es decir, tenían claro que el tabaco era más que una simple planta.

Varios conquistadores españoles compañeros de Cristóbal Colón, como Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, entre otros, dieron a conocer la existencia del tabaco tras el descubrimiento… En este sentido, Rodrigo de Jerez, difusor y consumidor de la planta, fue procesado y condenado por el Tribunal de la Santa Inquisición, acusado de “brujería” ya que, según el Santo Tribunal, “solo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca”, por estos hechos fue condenado a muerte.

La curiosidad europea por el tabaco se incrementó con el paso del tiempo y la comercialización del producto llegaría. La Corona, en un primer momento lo prohibió, lo satanizó, para después privatizarlo y finalmente establecer un férreo monopolio comercial sobre la hierba, que pasó a convertirse en uno de los principales productos de comercio en las indias occidentales.

La Corona estableció “el estanco de tabaco” mediante el cual, la producción y la venta pasó a ser competencia exclusiva de la Hacienda Real de la Corona de Castilla (producto fiscal), la hierba llegó a ser el tercer producto económico más importante de la Audiencia de Guatemala. Durante la mitad del siglo XVIII el tabaco solo estaba por debajo del tributo de indios y del impuesto de alcabalas (un tipo de impuesto de ventas) que era el que generaba mayores ingresos a la corona.

Para establecer un comercio fluido con América, el Reino de Castilla estableció varias factorías junto con el estanco de tabaco en ultramar, que servían como enlace con la casa de contratación de Sevilla (establecimiento que regulaba el comercio con América) para su posterior comercio al resto de Europa.

Durante la época de la España absolutista (siglos XVII y XVIII) el tabaco, descubierto por los españoles en América y llevado del Nuevo al Viejo Mundo, pasó de tener un uso medicinal en origen a uno de producto comercial, fiscal y de moda en destino. Los negocios más lucrativos de la corona en aquella época fueron los esclavos, la plata y el tabaco y ¡vaya que sigue siendo bueno el negocio!

Hoy el rubro del tabaco se encuentra aún monopolizado en el estado español, una actividad regulada, desde que los europeos conocieron la planta y sus beneficios. Más de quinientos años después del descubrimiento, el tabaco es una aportación significativa al PIB español, aquello que era “satánico y propio de demonios” genera según el último informe del comisionado del mercado de tabaco (memoria 2023) los siguientes beneficios: “El mercado de tabacos en España experimentó un incremento del 3.6% en las ventas, marcando tres años consecutivos de crecimiento. Este mercado incluye cigarrillos, tabaco de liar, de pipa y puros, y movió un total de 12,456.2 millones de euros en ese año. Además, el Comisionado para el Mercado de Tabacos supervisó más de 140,000 operadores, que generan un volumen anual superior a 12,000 millones de euros, generando 9,000 millones de euros en ingresos públicos. También se prevé que la recaudación por el impuesto especial al tabaco aumente un 0.3% respecto a 2023. Esta industria tiene un impacto significativo en la economía española, engrosando el PIB y generando empleo”. El tabaco aporta más que nunca a las arcas del Estado español. Jamás se alcanzaron cifras similares.

El monopolio estatal de cualquier país necesita de una protección jurídica seria, que permita el control efectivo de la producción, comercialización de productos o servicios y su distribución en el mercado. La ley 13/98 del 4 de mayo deja clara la intención estatal de control sobre la hierba: «El mantenimiento de la titularidad del Estado en el monopolio de comercio al por menor de labores de tabaco, que continúa revistiendo el carácter de servicio público, constituye un instrumento fundamental e irrenunciable del Estado para el control de un producto estancado como es el tabaco, con notable repercusión aduanera y tributaria».

El tabaco pasó de ser una planta central de las culturas mesoamericanas para terminar como un artículo más del consumo global. El tabaco es un buen negocio para aquel que entendió cómo monopolizar la actividad. El tabaco parece que solo interesa como un producto generador de ingresos, al margen quedan los múltiples beneficios ancestrales…

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