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viernes, abril 12, 2024

Más descaro, imposible

Hace un par de semanas se desarrollaron las elecciones generales en el Colegio de Abogados de Honduras (CAH) y quedé perplejo de lo que es capaz este gobierno procubano, provenezolano, de llegar a hacer con tal de apoderarse de todas las instancias de poder, aunque sean mínimas, con tal de hacer llegar sus tentáculos a todas partes.

El CAH reúne a más de treinta mil abogados quienes pagamos una cuota mensual de L281.00, de la cual más del 75 % va para nuestra jubilación que es administrada por el Instituto de Previsión del Profesional Hondureño del Derecho, y el resto para los gastos administrativos del CAH y sus 27 sedes a nivel nacional. Es una millonada mensual que el CAH y el Instituto reciben, por allí es donde el apetito devorador de Libre aparece, babea y sueña, sin dejar de mencionar que convertirían las sedes de todos los capítulos en sedes del partido.

Por cierto, que después del terrible y miserable saqueo que realizaran dos expresidentes, uno condenado ya exconvicto pues cumplió su pena, el otro que murió antes de ser sometido al peso de la ley (ya tenía orden de captura), que nos dejó en bancarrota las arcas de nuestras jubilaciones, por lo que se decidió ponerle un candado metiendo las aportaciones de cada colega en la AFP Atlántida, donde no pueden ser manoseadas; están tranquilos nuestros dineros ganando un interés bancario que está un poquitín más arriba de lo que pudiera ganar en una cuenta de ahorro común y corriente. Con ese dinero podremos disponer a nuestro parecer después de que nos jubilemos, pero también le quieren caer encima.

No obstante, todo lo anterior, que pudiera parecer bastante, existen otras razones de peso para que un partido político avorazado como Libre le quiera caer a nuestro Colegio, y es que el CAH tiene mucho poder.

Tiene derecho a una silla como voz y voto en varias juntas que se constituyen por breve tiempo para examinar y seleccionar candidatos que formarán ternas que se envían al Congreso Nacional para la elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, y para fiscales general y adjunto para el Ministerio Público, cargos que, por cierto, sobra decirlo, ejercen un poder de gran magnitud en la institucionalidad del Estado.

Y es que Libre es un nuevo Partido Nacional, solo le faltan los grandes actos de corrupción, porque con el narcotráfico, pues, hombre, ya salieron mencionados varios del familión allá en Nueva York, y así como le dieron crédito antes para inculpar a JOH, pues hoy deben ser iguales y creerles a los criminales que declararon como testigos y mencionaron esos fulgurantes nombres de nuestra política nacional y miembros del clan Zelaya.

Ya Libre tiene el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, el Poder Ejecutivo (obviamente) y el Poder Legislativo, pero quiere más.

Pues hace dos semanas, con total descaro llevaban a hijas del “establishment” como candidatas a los altos puestos del CAH, a la sobrina de Rafael Alegría y a la hija de Enrique Flores Lanza y de la magistrada Sonia Marlina Dubón, como presidentas del CAH y del Tribunal de Honor, respectivamente.

Libre ha demostrado que el juego de pesos y contrapesos no le importa para nada, por ende, el sistema republicano en el cual el poder no se hereda, sino que se alterna y se gana en las urnas también le sale sobrando. Así, de la misma forma como Juan Orlando Hernández (solo que éste poco a poco), de la misma forma Libre y su máximo líder espiritual e ideológico, José Manuel Zelaya Rosales, también quiere el poder total, solo que éste lo hace avorazadamente.

Mi asombro en las elecciones de hace un par de semanas es que nunca, pero nunca de los nuncas, la fusión “partido político + frente gremial” fue tan obvia y hasta descarada. Ni el Partido Nacional ni el Partido Liberal habían confundido la bandera del partido con la bandera del frente gremial que llevaba a sus candidatos.

Era una marea roja de encamisetados y que en el centro del pecho tenían el logo del Frente Democrático Revolucionario, el cual, más obvio que nunca, se convirtió en el caballito de Troya de Mel Zelaya, para llevar a sus candidatas, las abogadas Karla Alegría y Desideree Flores Dubón. Esa no parecía una fiesta electoral del Colegio, sino un mitin de Libre, una reunión de los temidos y violentos colectivos, pues hasta habían estacionado sus motos en medio de las carpas y en frente a la entrada a la sede principal del CAH donde se realizaban las votaciones.

Más descaro imposible, digno de una novela mezcla de intrigas políticas, mezcla de terror. Menos mal que los votantes pudieron ponerle paro a esta avanzada, pero sin duda alguna, la mano peluda del gobierno estuvo inmiscuida hasta los tuétanos, porque la asistencia fue masiva, ya que llevaron obligados a los abogados que trabajan en las diferentes instituciones del Estado, y eso no es ocurrencia mía, sino que salió de la misma boca floja de los de Libre, que acusaron a los “mapaches” de habérseles volteado. Descarados, y cínicos también.

Enhorabuena por el triunfo de Gustavo Solórzano y el Frente Patria y Justicia, y ojalá eso sean vientos esperanzadores ante un gobierno que aspira a convertirse en un régimen al estilo nicaragüense.

 

uncionan al revés… pronto, algunos por necesidad ya lo hacen, y los demás, por el puritito gusto, comeremos con los pies.

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