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viernes, abril 12, 2024

Formas distintas

El sentimiento entre dos que se quieren nunca es igual en ambos, no podría serlo porque ambos son diferentes, cada uno tiene su propia personalidad, genética, experiencias propias, creencias y una manera distinta de querer. Y esto es algo que nos está costando entender, que no todas las personas se apasionan del mismo modo y, por lo tanto, las formas en las que yo revelo mi aprecio, no son precisamente las mismas que el otro acostumbra. Algunas personas, por ejemplo, demuestran lo que sienten cuidando al otro (a veces esto tiene que ver con que tal vez fueron niños descuidados y eso de alguna manera los convirtió en adultos protectores), luego tenemos a los que no ponen tanto esfuerzos en cuidados y su manera de hacer ver lo que significa el otro para él o ella es con manifestaciones físicas de cariño, otros ponen énfasis en dar pequeños presentes cada vez que tienen una oportunidad, los hay que no entienden una relación sin compartir todo lo que se hace, ellos están tratando de hacer hasta las cosas más simples, entre dos. Algunos demuestran su amor con comida, ya sea cocinando, comprándole comida o invitando al otro a comer, esa es su manera de decirle “te quiero”. Igual hay gente que necesita decirlo con palabras, exteriorizar lo que siente constantemente, ese es su estilo, entonces lo dice con tarjetitas, con largos mensajes de texto o audios, con canciones y con todo lo que encuentre que pueda reflejar cómo está sintiendo, por poner solo algunos ejemplos. Y de aquí es de donde parten una buena cantidad de confusiones, decepciones, frustraciones y sinsabores, de que esa persona que me importa tanto no me demuestre las cosas como se las demuestro yo.

Por eso es tan importante dejar pasar un tiempo prudente antes de comprometernos seriamente con alguien, para poder ver con claridad cuál es la manera que tiene esta persona de mostrar su afecto y analizar si esa manera es la que yo necesito. Ni siquiera nos molestemos en preguntarle porque tal vez ni él mismo sepa responder a eso, mejor observemos. Y recordemos que en la fase de enamoramiento todo el mundo está pendiente del otro (demasiado en realidad), todos se vuelven muy físicos, generosos, detallistas, buscan constantemente la compañía de su enamorado, uno puede volverse chef músico y hasta poeta para declarar cómo se está sintiendo. Pero en cuanto se nivele la segregación de dopamina, serotonina y demás sustancias en su cerebro, esta persona volverá a ser como realmente es, demostrando sus afectos de la manera en que lo ha hecho siempre. Y es entonces cuando tenemos que comenzar a tomar nota.

¿Pero no lo hacemos verdad? Nos auto engañamos poniéndole cualidades, virtudes y hasta súper poderes que en realidad no posee y comenzamos a pedirle cosas que no podrá darnos… porque no las tiene.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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