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viernes, julio 19, 2024

La inalterable línea de exactitud y efectividad

En realidad, la cultura, la enseñanza y sus distintas formas de penetración segura y positiva, son una notable función esencial e inseparable del Estado, en cuanto al fomento, preservación y difusión de irradiar una luz educativa benefactora que se forja y proyecta sin discriminación o separación de ningún género a favor de la ciudadanía. Un estilo de grata frescura y espontaneidad cambiando métodos, cualidad y delicada proporcionalidad, amplía la ventaja de una nueva inspiración. Las sobresalientes páginas de la historia resaltan prodigiosas, cuando las autoridades educativas establecen los certámenes o eventos científicos, literarios, artísticos, celebrados en los distintos centros de formación didáctica, pedagógica o comprensible, humedecida de variadas ideas o conocimientos. En efecto, hay que realizar concursos de poesía, cuento, fábula, representación teatral o artística y oratoria. Fijándose las bases de un jurado calificador integrado por personas honorables, acreditadas y con genuino conocimiento, reflexión y sensatez de las materias, distribuyendo los premios a los tres primeros lugares y menciones honorificas para los participantes. De las afirmaciones expuestas se desprende la responsabilidad ante la comunidad y los mejores métodos de atracción y convencimiento pertinente.

Dudamos que algunas personas se resistan a mantener la esforzada cualidad que rubrica el símbolo naciente de un ideario que combina las circunstancias, motivos y condiciones, de perceptible ventaja familiar y hermoso esfuerzo de mejoramiento.

Los fuertes e implacables vientos de la sólida argumentación y elocuencia son de estremecida potencia de atracción que involucra un ideal popular con fuego, ardor y libertad, a manera de fama y aspiración de consciente ilustración general.

La resolución justa, fidedigna y legítima es la valiosa herramienta y el vehículo de instrucción o guía de perspicaz arreglo que se vigoriza en un nuevo despertar para el desarrollo de las facultades hacia el fecundo movimiento de los pueblos, por un cambio en democracia funcional y participativa.

La originalidad no puede ser disputada, es característica irremediable de los pueblos como parte de su independencia, y no imitación servil, despreciable, nefasta o decadente.

ERNESTO ALVARADO REINA.
ABOGADO Y NOTARIO.

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